PRÁCTICA DE FERTILIZACIÓN FOLIAR

Consiste en el agregado de uno o más nutrimentos, en forma de solución líquida, directamente sobre la parte aérea de la planta. Los nutrientes aplicados son absorbidos por diferentes órganos principalmente las hojas, como así también por frutos, tallos, tejidos leñosos y también raíces, en el caso de que la solución excedente entre en contacto con el sustrato.


amanecer rural

La fertilización foliar se ha difundido mucho entre los productores poroteros porque permite recuperar el estado nutricional del cultivo cuando éste ha sufrido un estrés que ha disminuido su tasa de absorción nutrimental, es de fácil aplicación ya que se puede realizar en forma conjunta con otros agroquímicos y de alta disponibilidad operativa.

Fisiológicamente la hoja es la principal fábrica de fotosintatos, de aquí la importancia de poner a su alcance los nutrimentos necesarios que se incorporarán de inmediato a los metabolitos celulares. Cada nutrimento posee características especiales de movilidad y velocidad de absorción en el vegetal, variando en las diferentes especies. Es importante tener presente estos datos al evaluar la eficiencia de aplicación de nutrimentos por vía foliar, en caso de lluvias posteriores a la misma o en la observación de la reversión de los síntomas de deficiencia Otro factor importante a considerar es la concentración a la cual se aplican los nutrimentos y su tolerancia a las concentraciones máximas, esto depende de la especie, del nutriente en sí y de la fuente de aplicación. En general podríamos decir que una dosis de resguardo sería 0,5% (5 gramos por litro) para todos los nutrientes. Las concentraciones habituales se encuentran alrededor del 1% lo que hace que no pueda cubrir la exigencia de los macronutrimentos, por lo que se utiliza la fertilización foliar para complementar requerimientos nutricionales o corregir deficiencias puntuales de uno o dos elementos o de aquellos que no pueden ser aprovechados eficientemente mediante la fertilización al suelo. En el caso de la corrección de deficiencias de micronutrientes la aplicación de fertilizantes foliares es óptima.

Se conoce que esta forma de aplicación de nutrimentos contribuye en la calidad y en el incremento de los rendimientos de las cosechas. Al fertilizar poroto con 30 kg /ha urea se encontró una eficiencia de 2,9 kg de grano de aumento de rendimiento por cada kg de N aplicado vía suelo, de 24,5 kg cuando fue aplicado vía foliar antes de floración y de 42,4 kg aplicado vía foliar en llenado de granos. En otros ensayos con poroto se encontró que la fertilización foliar implicaba un ahorro del orden del 25% en la cantidad de fertilizante recomendada.

Con aplicaciones de compuestos de cobalto y molibdeno en forma soluble se presentaron aumentos significativos de rendimientos (56 a 130 %) independientes de la fertilización nitrogenada. Especialistas reportaron, un incremento promedio del 17,7 % en los rindes al aplicar tres aspersiones de  formulaciones complejas, con macro y micronutrientes, observando también un incremento de rendimiento por fertilización foliar a bajos niveles de fertilización edáfica. De estos trabajos se observa que es importante tener en cuenta los momentos de aplicación y la fertilización foliar con una solución nutritiva completa ya que así se obtienen los mayores aumentos de rendimiento y eficiencia de aplicación.

Las aplicaciones foliares de soluciones de nutrientes se utilizan especialmente cuando la absorción de elementos desde el suelo se encuentra limitada, ya sea afectada por las condiciones edáficas -como el pH (en especial referencia a los micronutrientes), contenido total y calidad de la materia orgánica, actividad microbiana, interacciones entre nutrientes- o de las plantas -factores como sanidad del cultivo, incidencia de plagas o enfermedades que afectan directa o indirectamente la actividad radical-. También, para suplir las necesidades en diferentes lugares de la planta cuando las demandas  etabólicas de nutrientes minerales durante etapas críticas del desarrollo vegetal exceden temporalmente la capacidad de absorción de las raíces y la posterior traslocación.

En estos momentos están disponibles varias marcas comerciales de fertilizantes de aplicación foliar con micronutrimentos simples, mixtos completos e incluso acompañados de macronutrimentos. La aplicación es sencilla pero se debe tener en cuenta que el pH del agua a utilizar esté alrededor de 6, de no ser así se debe disminuir con productos específicos, y que posean o agregarles coadyuvantes para romper la gota de agua y aumentar la superficie de mojado mejorando la eficiencia de aplicación y

disminuyendo el riesgo de quemado de la hoja. En lo posible, el cultivo debe estar sin estrés y las condiciones atmosféricas ser favorables, con alta humedad relativa ambiente y buena luminosidad.

Hay que tener en cuenta que los tejidos más jóvenes y el envés de las hojas absorben mayor cantidad de nutrimentos por tener menos ceras y cutinización. La aplicación debe ser con concentraciones bajas admisibles para cada tipo de nutrimento y formulación adecuada para evitar quemaduras del follaje. Esto hace preferibles las aspersiones fraccionadas en el ciclo del cultivo y la aplicación con pesticidas. En cuanto a la formulación, se deben preferir quelatizados que aumentan la eficiencia de absorción y disminuyen el quemado. En los quelatos hay que tener en cuenta la estabilidad según las condiciones adversas de pH, temperatura y luz. Así, el DTPA resiste sin descomponerse a la radiación solar, el EDDHA y EDDHMA a los pH altos y el lignosulfonato a rangos de pH entre 3 y 9.

En las distintas zonas productoras del NOA el uso de fertilizantes foliares presenta una cierta difusión por parte de los productores, aunque generalmente no está incluida en la planificación del cultivo, En general su aplicación está restringida a situaciones puntuales donde se presenta alguna situación que compromete el normal desarrollo del cultivo o que atente contra el logro del rinde esperado. Si bien es correcta la decisión de aplicación en dichas situaciones, existen cuestiones operativas que dificultan la llegada en tiempo óptimo del tratamiento. Prever la ocurrencia de determinados factores y planificar su corrección con anterioridad puede inclinar favorablemente el balance económico de la práctica sobre todo teniendo en cuenta lo acotado del ciclo del poroto.

 



Fuente: Fertilización de Poroto para Grano Seco, Adriana Ortega, Gustavo Moreno y Josefina Diez.







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