04/05/2026. NACIONALES. Agricultura

La campaña fina 2026/27 presenta un escenario ajustado para los productores del sudoeste bonaerense. Según un análisis elaborado por la experimental Bordenave del INTA, los cultivos de trigo y cebada logran márgenes brutos positivos bajo condiciones base, aunque con una fragilidad marcada frente a cualquier variación productiva o de mercado.
El estudio, difundido por Agrolatam, evaluó esquemas productivos tanto en siembra directa como convencional, contemplando costos actualizados de insumos, labores y comercialización. La principal conclusión es clara: el negocio “cierra”, pero exige precisión técnica y manejo eficiente.
En el caso del trigo, se consideró un precio de 225 dólares por tonelada, un rendimiento de 3 toneladas por hectárea y costos directos de 558 dólares por hectárea. Bajo estas condiciones, el margen bruto alcanza los 117 dólares por hectárea. Sin embargo, el rinde de equilibrio se ubica en 24 quintales, un nivel que puede ser desafiante en zonas con alta variabilidad climática.
La sensibilidad es evidente: con un rinde de 2 toneladas por hectárea, el resultado cae a una pérdida de 83 dólares por hectárea, mientras que con 4 toneladas el margen se eleva a 316 dólares. Esto refleja una relación casi lineal entre productividad y resultado económico.
Para la cebada, el panorama muestra un margen algo superior, pero con mayores exigencias. El modelo parte de un precio de 205 dólares por tonelada, un rinde de 3,5 toneladas por hectárea y costos directos de 574 dólares por hectárea, lo que arroja un margen bruto de 144 dólares por hectárea.
No obstante, el rinde de equilibrio asciende a 27 quintales por hectárea, elevando la vara productiva. Con 2,5 toneladas por hectárea, el resultado es negativo (-37 dólares), mientras que con 4,5 toneladas el margen supera los 300 dólares por hectárea.
El informe también pone el foco en la evolución de los costos, que se mantienen en niveles históricamente altos. En trigo, pasaron de 461 dólares por hectárea en la campaña 2021/22 a un pico de 626 dólares en 2022/23, para ubicarse en 558 dólares en 2026/27. En cebada, el recorrido es similar: de 491 dólares en 2021/22 a 661 dólares en 2022/23, y 574 dólares en la actual campaña.
Este contexto de altos costos condiciona directamente los márgenes y obliga a maximizar la eficiencia productiva. El planteo técnico considerado incluye sistemas de alta tecnología, con fuerte uso de fertilizantes, agroquímicos y semillas fiscalizadas.
En este escenario, herramientas como la agricultura de precisión, el monitoreo satelital y el ajuste fino de la fertilización se vuelven claves para sostener los rindes y mejorar la eficiencia en el uso de insumos, en un negocio donde cada variable puede definir la rentabilidad final.