Brechas de rinde en Argentina: por qué el maíz y la soja producen solo hasta el 60% de su potencial

De cara al Congreso Aapresid 2026, especialistas del CONICET y el INTA advierten que los cultivos clave aún están lejos de su techo productivo por limitaciones técnicas, económicas y de manejo.


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Brechas de rinde en Argentina: por qué el maíz y la soja producen solo hasta el 60% de su potencial


Argentina produce muy por debajo de su potencial agrícola en los principales cultivos. Ese será uno de los ejes centrales del próximo Congreso Aapresid 2026, donde investigadores y técnicos pondrán el foco en una pregunta clave: por qué, con la tecnología disponible, aún no se logra cerrar la brecha de rendimientos.

El diagnóstico es contundente. Según el investigador del CONICET y docente de la FAUBA, José Andrade, el maíz alcanza apenas entre el 50% y el 55% de su rendimiento potencial, mientras que la soja se ubica entre el 60% y el 65%. Es decir, una porción significativa del techo productivo sigue sin capturarse.

En los cultivos de fina, el enfoque cambia. Desde el INTA Balcarce, el especialista Pablo Abbate señala que la mayor brecha se da en los años de alto potencial, cuando las condiciones acompañan pero no se logran aprovechar al máximo.

Limitaciones estructurales y manejo
Las causas de estas brechas son múltiples y estructurales. En cultivos de gruesa, uno de los principales factores es la nutrición. “Se aplican menos nutrientes de los que los cultivos extraen”, advierte Andrade, lo que implica un proceso de “minería de suelos” que impacta directamente en los rindes.

En soja, además, aparecen problemas operativos. Retrasos en la siembra por limitaciones logísticas o de capacidad reducen el potencial productivo, especialmente en planteos de gran escala.

En trigo, en tanto, el manejo bajo incertidumbre lleva a decisiones conservadoras. Los productores suelen apuntar a un “año promedio” para reducir riesgos, lo que limita el aprovechamiento de campañas con condiciones excepcionales.

Brecha técnica, pero también económica
El potencial productivo existe, pero no siempre es económicamente viable alcanzarlo. Andrade plantea que un productor eficiente debería aspirar a alrededor del 80% del rendimiento potencial, donde se logra el mejor equilibrio entre costos y beneficios.

Superar ese umbral implica mayores inversiones y riesgos, difíciles de sostener en un contexto de márgenes ajustados, incertidumbre climática y restricciones financieras. Por eso, las brechas no son solo técnicas, sino también económicas y estratégicas.

El rol de los datos y la agricultura digital
Los especialistas coinciden en que la agricultura digital puede ser una herramienta clave, aunque todavía subutilizada. El uso de datos, imágenes satelitales y sensores permite mejorar la toma de decisiones, pero requiere validación a campo.

La ambientación y el monitoreo en tiempo real permiten ajustar manejos según cada lote y campaña, reduciendo riesgos y mejorando la eficiencia en el uso de insumos.

Una oportunidad más que una limitante
Lejos de ser solo un problema, las brechas de rendimiento representan una oportunidad concreta para el crecimiento del agro argentino. En un contexto donde expandir la superficie es cada vez más difícil, mejorar la eficiencia dentro de los lotes aparece como el camino más directo para aumentar la producción.

El desafío, coinciden los especialistas, no es solo producir más, sino saber cuándo, dónde y cuánto invertir para capturar ese potencial sin comprometer la rentabilidad. Un debate que será protagonista en el Congreso Aapresid 2026.



Fuente: AAPRESID







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