17/06/2026. NACIONALES. Ganadería

La ganadería continúa mostrando señales que invitan al optimismo. Luego de varios años marcados por la sequía, la liquidación de hacienda y la incertidumbre productiva, los números de la faena de hembras se revierten y comienzan a reflejar un escenario diferente: menos oferta, más retención y productores que parecen apostar nuevamente por el crecimiento de sus rodeos.
Así lo revela el último informe del Rosgan, que destaca una caída significativa en la cantidad de vacas y vaquillonas enviadas a faena durante los primeros cinco meses del año.
Entre enero y mayo se sacrificaron 2,35 millones de hembras, un 9% menos que en igual período de 2025, convirtiéndose en el volumen más bajo registrado para ese lapso desde 2020.
LA FAENA DE HEMBRAS, UN INDICADOR CLAVE
La faena de hembras es uno de los indicadores más observados por el mercado porque permite anticipar hacia dónde se dirige el ciclo ganadero. Cuando aumenta sostenidamente, suele asociarse con procesos de liquidación de stock; cuando disminuye, puede interpretarse como una señal de retención y expectativa de crecimiento.
Sin embargo, desde el Rosgan advierten que estos datos no deben analizarse de manera aislada. “La faena de hembras es uno de los indicadores más observados para anticipar cambios en el ciclo ganadero, ya que permite detectar señales tempranas sobre procesos de expansión, estabilización o liquidación del stock“, señalaron.
Otro dato relevante es la participación de las hembras dentro de la faena total. En los primeros cinco meses del año representaron el 47,5% del total, apenas por encima del 47% registrado un año atrás.
A simple vista, el dato podría parecer elevado. De hecho, el mercado suele considerar que niveles superiores al 47% funcionan como una zona de alerta para la evolución futura del stock. Sin embargo, el contexto actual presenta algunos matices.
Por un lado, la faena total cayó cerca de un 10% interanual, por lo que la reducción en la salida de hembras fue apenas menos pronunciada que la observada en los machos.
Por otro lado, “el menor volumen absoluto de vacas y vaquillonas enviadas a faena sugiere que existe una decisión concreta de conservar vientres en los establecimientos”, destaca el Rosgan.
El informe también analiza la denominada tasa de extracción, que relaciona la cantidad de hembras faenadas con el stock disponible al inicio del ciclo. En lo que va del año, ese indicador se ubicó en 8,2%, resultado de una faena de 2,35 millones de cabezas sobre un rodeo inicial de 28,4 millones.
LA RETENCIÓN MEJORA, PERO EXIGE PRUDENCIA
De acuerdo con el análisis histórico realizado por el Rosgan, existe un punto de equilibrio cercano al 8% de extracción. Por encima de ese nivel, los rodeos tienden a perder volumen; por debajo, suelen generarse condiciones para la recomposición del stock.
En este sentido, si bien la tendencia muestra una mejora respecto de años anteriores, el informe advierte que el nivel actual todavía requiere seguimiento.
“Los niveles de extracción continúan ubicándose en valores que requieren seguimiento, especialmente en un contexto en que, aun con una ligera mejora en los índices reproductivos, la reposición de terneras sigue siendo limitada”, remarcaron.
Y es justamente allí donde aparece una de las principales restricciones para pensar en una expansión más acelerada. La producción de terneros no logra recuperarse desde los máximos alcanzados en 2022 y la incorporación de futuras madres continúa reduciéndose. Este año ingresaron al rodeo 7,19 millones de terneras, unas 120.000 menos que el año pasado.
Por eso, aunque la retención de vientres constituye una señal positiva, todavía existe un margen acotado para aumentar la extracción sin comprometer el crecimiento futuro de los rodeos.
