03/07/2026. .

Una campaña marcada por contrastes climáticos
El dirigente explicó que la actual campaña agrícola estuvo condicionada por fenómenos climáticos inusuales en distintas zonas de Salta. Las lluvias y altos niveles de humedad dificultaron las tareas de cosecha de poroto en el norte provincial, obligando a los productores a esperar el secado de los cultivos para poder avanzar con la trilla. En el caso del tabaco, el comportamiento fue muy dispar según la región. Mientras que en la zona de General G�emes y El Bordo se registraron muy buenos rendimientos tanto en volumen como en calidad de hoja, en el Valle de Lerma, particularmente en los departamentos de Cerrillos, Rosario de Lerma y Chicoana, las condiciones climáticas afectaron significativamente la producción y redujeron los rendimientos esperados.
Costos en alza y rentabilidad bajo presión
Paz Posse sostuvo que uno de los principales desafíos para el sector es mantener la rentabilidad de una actividad que genera una importante cantidad de empleo y agrega valor en origen. Entre los factores que más impactan sobre los costos, destacó el valor de la energía eléctrica. Según explicó, estudios realizados por el sector muestran que los productores salteños pagan tarifas significativamente superiores a las vigentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires. "En la provincia de Salta tenemos un costo de energía eléctrica un 223% más caro que en Buenos Aires y Capital Federal, debido a que allí existen subsidios específicos que el interior no recibe", afirmó. A ello se suma el costo del combustible, que ronda los 2.400 pesos por litro, y el fuerte encarecimiento de los principales insumos productivos en términos de dólares. De acuerdo con el dirigente, durante la década de 1990 una tonelada de fertilizante costaba entre 300 y 400 dólares, mientras que actualmente alcanza los 1.000 dólares por tonelada. La situación es especialmente sensible para el tabaco, ya que el cultivo requiere entre 800 y 1.000 kilos de fertilizante por hectárea. La mano de obra también registró un fuerte incremento. Mientras que en la época de la convertibilidad el jornal rural equivalía a unos 10 dólares diarios, hoy supera los 30 dólares y en algunos casos se acerca a los 35 dólares. "Los costos de producción prácticamente se triplicaron, mientras que el precio internacional del tabaco aumentó apenas un 40% en dólares", resumió.
El Fondo Especial del Tabaco, en el centro de la preocupación
Uno de los principales ejes del planteo del sector gira en torno al Fondo Especial del Tabaco (FET), instrumento creado por la Ley 19.800 que se financia con un porcentaje del precio de venta de cada paquete de cigarrillos y constituye una herramienta clave para compensar las desventajas competitivas de las provincias productoras. El sistema permite sostener la actividad en regiones alejadas de los puertos de exportación y enfrentar la competencia de países como Brasil, cuyos costos logísticos y productivos son considerablemente menores. Sin embargo, Paz Posse advirtió que el FET se encuentra afectado por maniobras de subfacturación que reducen significativamente los recursos disponibles para las provincias tabacaleras. Según explicó, algunas empresas que concentran una importante participación del mercado declaran ante el Estado precios de venta muy inferiores a los que efectivamente cobran al consumidor. "Hay compañías que informan valores de entre 100 y 200 pesos por paquete y luego los comercializan por más de 1.900 pesos", denunció. En otros casos, empresas de mayor tamaño declaran precios cercanos a los 900 pesos, aunque los productos terminan vendiéndose en torno a los 1.800 pesos.
Pérdidas millonarias para las provincias
De acuerdo con las estimaciones realizadas por el sector, estas maniobras generan una evasión fiscal cercana a los 400 millones de dólares anuales sobre un mercado que comercializa alrededor de 1.800 millones de paquetes de cigarrillos por año. El impacto no solo alcanza a la recaudación nacional, sino también a las provincias tabacaleras. Paz Posse aseguró que más de 40 millones de dólares dejan de ingresar al Fondo Especial del Tabaco, afectando directamente a siete provincias productoras. Además, señaló que la menor recaudación repercute sobre los fondos coparticipables, los recursos de la ANSES y diversos programas sociales financiados por el Estado nacional.
La propuesta del código QR
Frente a esta situación, el sector impulsa la implementación obligatoria de un código QR en cada paquete de cigarrillos. La iniciativa apunta a que cualquier consumidor pueda escanear el producto y verificar cuál es el precio de venta declarado por el fabricante ante la autoridad fiscal. Según explican los productores, si un paquete informa un valor declarado de 100 pesos y luego se comercializa en un comercio a 1.900 pesos, la diferencia quedaría expuesta de manera inmediata, facilitando los controles y desalentando la evasión.
El desafío de los vapeadores y el tabaco calentado
Otro de los temas que preocupa al sector es la expansión de los nuevos productos derivados de la nicotina, como los vapeadores y los dispositivos de tabaco calentado, recientemente autorizados en el país. Paz Posse señaló que estos productos estuvieron durante años fuera del circuito formal y que actualmente existe un proyecto legislativo para que comiencen a tributar específicamente al Fondo Especial del Tabaco. El objetivo, explicó, es garantizar condiciones de competencia más equilibradas y evitar que una parte creciente del mercado quede al margen del sistema que financia a las economías regionales tabacaleras.
