Soja histórica en el centro norte de Santa Fe: la cosecha superó los 6 millones de toneladas por primera vez

La soja de segunda cerró la campaña 2025/26 con un nuevo récord de producción y rendimiento, consolidando el mejor ciclo desde que el SEA realiza sus relevamientos. Sumada a la soja de primera, la oleaginosa alcanzó un volumen total de 6.090.335 toneladas en los doce departamentos de la región.


amanecer rural

El último lote de soja de segunda cosechado terminó de sellar una campaña histórica para el centro norte de Santa Fe. Tras el récord alcanzado semanas atrás por la soja de primera, ahora la soja tardía también marcó el mayor registro desde que el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, monitorea la región. Así, la producción total de la oleaginosa llegó por primera vez a 6.090.335 toneladas en los doce departamentos del área de estudio.

La soja de segunda completó el ciclo 2025/26 con 595.000 hectáreas sembradas, 590.400 hectáreas cosechadas, 4.600 hectáreas sin recolectar por diferentes condiciones climáticas, un rendimiento promedio de 32,5 qq/ha y una producción final de 1.918.970 toneladas.

El volumen obtenido significó 50.370 toneladas más que en la campaña anterior, equivalente a un incremento del 2,7%, superando el ciclo previo, que hasta ahora era el de mayor producción desde el inicio de los registros del SEA.

También el rendimiento estableció una nueva marca. El promedio de 32,5 qq/ha mejoró en 1 quintal por hectárea (3%) respecto del año pasado y dejó atrás el récord anterior de 31,5 qq/ha.

La trilla finalizó con cierta demora a causa de las lluvias y la falta de piso.
Aunque la superficie implantada creció en 1.000 hectáreas respecto del ciclo previo, la superficie efectivamente cosechada fue 2.750 hectáreas menor, debido a los lotes afectados por distintas contingencias climáticas.

Cómo evolucionó la campaña de la soja
El informe del SEA atribuyó los resultados a una combinación de condiciones climáticas. En el comienzo del ciclo predominaron «escenarios climáticos favorables en el inicio del ciclo de la soja tardía, que se manifestó en las etapas fenológicas iniciales».

Sin embargo, el panorama cambió entre fines de enero y comienzos de febrero de 2026. Según el reporte, «la segunda quincena de enero y primera semana febrero de 2026, los cultivares atravesaron un período de déficit hídrico y estrés térmico«, con impactos variables según la zona.

Las lluvias posteriores modificaron el escenario. El SEA destacó que «la ocurrencia de precipitaciones con regularidad y distribución geográfica homogénea» permitió recuperar la disponibilidad de agua en los perfiles y favoreció el desarrollo del cultivo en la mayor parte del área, «a excepción de los tres departamentos del norte».



Fuente: AgroLatam







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