29/07/2026. REGIONALES. Corrientes

En diálogo con Valor Agro, explicó que el desafío no pasa solo por lograr altos índices de preñez, sino por evitar las pérdidas reproductivas entre el tacto y la marcación, una situación que se agravó notablemente con la irrupción de la tristeza bovina.Rivero señaló que el porcentaje de destete varía según la región de la provincia, con mejores resultados en el centro-sur y valores inferiores en el norte, pero remarcó que el promedio provincial ronda el 60%, lo que significa que de cada diez vacas vientres apenas se obtienen seis terneros destetados.
El especialista explicó que una vaca preñada no garantiza un ternero al destete. Entre el diagnóstico de gestación y la marcación pueden producirse pérdidas por enfermedades o problemas de manejo, conocidas técnicamente como merma tacto-marcación.En condiciones normales, indicó que esas pérdidas en vacas adultas se ubican entre 5 y 7%, aunque en algunos establecimientos pueden alcanzar el 8 o 9%. Sin embargo, aseguró que la aparición de la tristeza bovina cambió drásticamente el escenario.«Con la llegada de la tristeza fue de terror.
Tenemos campos con mermas del 25 al 30%; de cada 100 vacas preñadas terminamos obteniendo apenas 70 terneros», afirmó.Rivero sostuvo que este impacto económico suele pasar inadvertido porque la atención se concentra en la mortandad de animales, cuando en realidad las pérdidas reproductivas representan un costo muy importante para los establecimientos.Respecto de las medidas preventivas, recomendó mantener los planes de vacunación reproductiva y las buenas prácticas de manejo para reducir las pérdidas habituales. Frente al avance de la tristeza bovina, consideró que la principal herramienta disponible es la inmunización de los rodeos, con el objetivo de disminuir las fuertes mermas que provoca la enfermedad.Consultado sobre las nuevas estrategias para el control de la garrapata, Rivero valoró la incorporación de los baños por aspersión, al considerar que amplían las alternativas sanitarias para los establecimientos que no disponen de baños de inmersión.
Explicó que esta tecnología permite utilizar moléculas que antes quedaban fuera del alcance de muchos productores, aunque aclaró que debe integrarse dentro de un manejo sanitario integral, basado en la rotación de principios activos y en el control de aspectos técnicos como la concentración de los productos y el pH de las soluciones.
Para el asesor, sumar herramientas de control siempre es positivo, pero insistió en que la clave continúa siendo un manejo sanitario planificado para reducir las pérdidas reproductivas y mejorar la eficiencia de la ganadería correntina