Caen las ventas de campos por falta de oferta, pero la ganadería resiste y empuja la demanda

El mercado inmobiliario rural registró una desaceleración durante el mes de junio, impulsado principalmente por una reducción en la oferta disponible de establecimientos agrícolas y mixtos de alta calidad.


amanecer rural

De acuerdo con el último relevamiento de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), el Índice de Actividad (InCAIR) se ubicó en 47,73 puntos, lo que representó un retroceso de 9,13 puntos en comparación con los 56,86 alcanzados durante mayo.

A pesar de este reacomodamiento a la baja, el nivel de operaciones del sexto mes del año logró mantenerse en un terreno positivo dentro del balance general de 2026. La cifra registrada en junio superó con claridad a los valores obtenidos entre enero y abril, consolidándose como el segundo registro de mayor dinamismo en lo que va del año, únicamente por detrás del pico observado en mayo.

La principal causa de la desaceleración no respondió a una retracción de la demanda, sino a una escasez de propiedades de escala y aptitud superior puestas en comercialización. Al no haber un volumen suficiente de campos agrícolas de primera línea disponibles en el mercado, el nivel general de transacciones concretadas tendió a moderarse.

El empuje del sector pecuario y la apuesta tecnológica

En medio de este escenario de menor liquidez de tierras agrícolas, el segmento ganadero exhibió un comportamiento contracíclico. Impulsados por el buen nivel de precios de la hacienda y una mejora en la rentabilidad de la cría, los establecimientos destinados a la producción bovina y los campos mixtos recuperaron un protagonismo que no registraban desde hacía años, cuando la agricultura concentraba la casi totalidad de los negocios de compraventa.

Esta transformación responde a una búsqueda de inversores que priorizan proyectos de largo plazo con un fuerte componente de intensificación. Quienes adquieren superficies ganaderas en la actualidad no buscan únicamente la tenencia de la tierra, sino esquemas productivos integrados que permitan incrementar los kilos de carne por hectárea a través de la incorporación de genética, fertilización, mejores pasturas e infraestructura moderna, como caravanas electrónicas e instalaciones de trabajo de última generación.

El renovado interés por la actividad pecuaria se reflejó directamente en las cotizaciones y en el volumen de operaciones por región. En zonas estratégicas como la Cuenca del Salado, los valores de la hectárea pasaron de un rango de entre US$ 2500 y US$ 3000 hace un año, a posicionarse entre los US$ 3500 y US$ 4000.

Por su parte, en la provincia de Entre Ríos se concretaron en los últimos doce meses más transacciones que en los tres años anteriores sumados, al tiempo que se registró una mayor firmeza en las consultas en plazas como San Luis, La Pampa y Santiago del Estero.

En cuanto al perfil de los compradores, el capital nacional continúa encabezando la abrumadora mayoría de los boletos firmados. Sin embargo, los operadores del sector constatan una paulatina reaparición del interés de grupos e inversores extranjeros atraídos por el potencial productivo del país, aunque muchos de ellos mantienen una postura de cautela a la espera de mayores certezas y definiciones respecto del marco normativo fijado por la Ley de Tierras.



Fuente: TN Campo







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