03/08/2026. INTERNACIONALES. Brasil

Brasil importa entre el 85% y el 90% de los fertilizantes que consume en su agronegocio (aproximadamente más de 40 millones de toneladas al año).
Nutrientes esenciales como el nitrógeno, fósforo y potasio son determinantes para mantener los rindes en cultivos estratégicos como la soja, el maíz y la caña de azúcar.
El consumo brasileño concentra cerca del 8% de la demanda mundial de fertilizantes, lo que vuelve al país sensible a cualquier shock externo.
Las tensiones en zonas críticas —como el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico— han generado interrupciones y bloqueos en el tránsito de buques cargados con urea, amoníaco y materias primas fosfatadas.
Por el Estrecho de Ormuz circula cerca del 30% del comercio global de fertilizantes. Los cuellos de botella y la escasez de embarcaciones han provocado demoras de hasta seis semanas en los tiempos de tránsito y fuertes incrementos en los fletes marítimos y precios CIF/FOB (registrando subas de hasta un 40% en insumos como la urea).
Gestiones diplomáticas de emergencia: Brasil ha activado canales con proveedores alternativos como Rusia, China y Marruecos para garantizar el suministro de fertilizantes fosfatados de cara a las próximas campañas agrícolas.
Sustitución e inversión local: Para mitigar el riesgo a mediano y largo plazo, el país busca relanzar su Plan Nacional de Fertilizantes, impulsando la reactivación de plantas de producción de urea (como las de Petrobras) y el uso de fertilizantes orgánicos/tecnológicos que reduzcan la dependencia del mercado externo.