03/09/2026. INTERNACIONALES.

La agricultura biotecnológica alcanzó un récord de 216 millones de hectáreas cultivadas en 2025, tras sumar 5,3 millones de hectáreas en un año y crecer 2,5% interanual, de acuerdo con el último relevamiento de AgBioInvestor. La expansión alcanzó a 30 países y estuvo acompañada por movimientos relevantes entre los principales productores: Brasil redujo fuertemente su distancia respecto de Estados Unidos, China aceleró la adopción de maíz genéticamente modificado (GM) y Argentina consolidó el tercer puesto mundial, confirmando el peso de América dentro del mapa global de esta tecnología.
La soja continúa siendo el cultivo dominante. Durante 2025 ocupó 106,2 millones de hectáreas, equivalentes al 49,2% de toda la superficie GM mundial. El dato muestra que prácticamente una de cada dos hectáreas sembradas con cultivos biotecnológicos corresponde a la oleaginosa, cuya producción está fuertemente concentrada en América y constituye una pieza central de las cadenas internacionales de aceites vegetales y alimentación animal.
El mayor dinamismo, sin embargo, apareció en el maíz. Su superficie genéticamente modificada aumentó 7,9% y alcanzó 74,6 millones de hectáreas, convirtiéndose en uno de los motores del crecimiento registrado durante el año. La expansión resulta especialmente significativa por el papel del cereal en alimentación animal, industria, producción de biocombustibles y seguridad alimentaria, además de la incorporación de características destinadas al manejo de insectos y otras presiones productivas.
La escala actual contrasta con los comienzos comerciales de esta tecnología. En 1996 se cultivaban aproximadamente 1,7 millones de hectáreas de variedades GM en todo el planeta. Tres décadas después, la superficie se multiplicó más de 120 veces y la adopción dejó de estar limitada a un pequeño grupo de mercados para extenderse hacia nuevas regiones de Asia y África.
Estados Unidos conserva el primer lugar mundial con 75,2 millones de hectáreas de cultivos genéticamente modificados, pero Brasil acortó considerablemente la distancia. El gigante sudamericano alcanzó los 70 millones de hectáreas, dejando una diferencia de apenas 5,2 millones respecto del líder y consolidándose como uno de los grandes centros de adopción de biotecnología agrícola.
Argentina completa el podio con 25,4 millones de hectáreas, después de registrar un crecimiento interanual del 3,4%. Entre los tres países concentran cerca del 79% de toda la superficie GM mundial, un indicador que refleja el extraordinario peso de las Américas en la producción agrícola basada en semillas genéticamente modificadas.
La distribución también muestra hasta qué punto la tecnología está vinculada con algunos de los principales exportadores mundiales de commodities agrícolas. Brasil, Estados Unidos y Argentina poseen enormes cadenas de soja y maíz destinadas tanto al consumo doméstico como a los mercados internacionales, por lo que las decisiones tecnológicas tomadas dentro de sus campos tienen consecuencias sobre volúmenes productivos, costos y disponibilidad global de materias primas.
China protagonizó, no obstante, uno de los movimientos más importantes de 2025. El país incrementó 79% su superficie total con cultivos GM hasta alcanzar 6,2 millones de hectáreas. Buena parte del salto estuvo explicado por el maíz biotecnológico, cuya superficie pasó de aproximadamente 670.000 a 3,2 millones de hectáreas en apenas un año.
A pesar de semejante incremento, el potencial de expansión chino continúa siendo considerable. Esas 3,2 millones de hectáreas representan aproximadamente 7% de los 45 millones de hectáreas de maíz sembradas en el país, por lo que la evolución de la adopción en las próximas campañas podría modificar nuevamente la distribución internacional de los cultivos biotecnológicos.
Chile ocupa una posición diferente dentro de esta industria. La Asociación Nacional de Productores de Semillas (ANPROS) contabilizó 3.789 hectáreas de cultivos GM durante la campaña 2025/26, principalmente de maíz, soja y canola. A diferencia de Estados Unidos, Brasil o Argentina, esa producción no está destinada al cultivo comercial de estas variedades para el mercado doméstico.
La superficie chilena se utiliza principalmente para multiplicación de semillas en contraestación e investigación de campo, aprovechando la ubicación del país en el hemisferio sur para complementar los ciclos productivos del hemisferio norte. Esta especialización convirtió a Chile en un participante de la cadena internacional de investigación, desarrollo y producción de semillas destinadas posteriormente a otros mercados.
La expansión también empieza a incorporar países y especies que tradicionalmente tenían poca presencia dentro del mapa GM. Ghana inició durante 2025 la producción de caupí resistente a insectos, incorporándose al grupo de países africanos que utilizan biotecnología agrícola. El cultivo tiene especial importancia alimentaria en África occidental y su incorporación muestra que la adopción ya no se limita exclusivamente a los grandes commodities globales.
El récord de 216 millones de hectáreas refleja así dos procesos simultáneos: la consolidación de la tecnología en los gigantes agrícolas de América y su progresiva incorporación en nuevos mercados. Con China utilizando maíz GM todavía en una fracción relativamente pequeña de su superficie cerealera y Brasil ubicado a solo 5,2 millones de hectáreas de Estados Unidos, la distribución mundial podría volver a modificarse a medida que avance la adopción durante las próximas campañas.