Uruguay sembró 1,15 millones de hectáreas de soja, pero la sequía borró US$ 465 millones

El desplome de los rindes redujo casi a la mitad la cosecha y golpeó el principal negocio agrícola del país. China compró 54% menos que un año atrás.


amanecer rural

La soja uruguaya perdió US$ 465 millones de ingresos por exportaciones entre enero y agosto de 2026, después de que la sequía redujera prácticamente a la mitad la producción de la campaña 2025/26. Las ventas externas alcanzaron US$ 546 millones, frente a US$ 1.011 millones durante los primeros ocho meses del año pasado, una caída interanual del 46%. El impacto trasciende al cultivo: la oleaginosa es uno de los principales generadores de divisas del agro uruguayo y su menor disponibilidad ya se refleja tanto en las cuentas comerciales como en los embarques hacia China.

El origen del retroceso aparece con claridad cuando se observan los números productivos. La Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), estimó una cosecha de 1.975.817 toneladas de soja, casi 50% inferior a la obtenida durante la campaña precedente. La caída ocurrió pese a que el cultivo ocupó alrededor de 1,15 millones de hectáreas, una superficie que evidencia que el problema no estuvo en la falta de área sembrada, sino en cuánto produjo cada hectárea.

El rendimiento promedio terminó en apenas 1.721 kilos por hectárea, contra 3.121 kilos obtenidos durante el ciclo anterior. La diferencia equivale a un desplome cercano al 45% y explica buena parte de la reducción del volumen disponible para exportación. El déficit hídrico que acompañó la primavera de 2025 y el verano de 2026 golpeó especialmente durante enero y febrero, meses decisivos para la formación del rendimiento de la oleaginosa.

De 3.121 a 1.721 kilos: la sequía cambió toda la ecuación

Para un país fuertemente orientado a la exportación agrícola, perder 1.400 kilos por hectárea de rendimiento promedio tiene consecuencias que rápidamente salen del lote. Menos toneladas significan menor mercadería para comercializar, menor movimiento logístico y portuario y, finalmente, menos dólares ingresando por uno de los principales productos agrícolas de Uruguay.

La magnitud del golpe queda reflejada en los US$ 465 millones que dejaron de ingresar respecto del mismo período de 2025. No todo el descenso comercial puede analizarse únicamente desde la producción, porque precios internacionales, momento de las ventas y composición de los destinos también influyen en la facturación. Sin embargo, la reducción de casi 50% de la cosecha dejó al país con una disponibilidad considerablemente menor para atender la demanda externa.

El cambio también alcanzó al mapa de compradores. China continuó siendo ampliamente el principal destino, pero sus adquisiciones cayeron de US$ 867 millones entre enero y agosto de 2025 a US$ 397 millones en igual período de este año. Se trata de una contracción del 54%, aunque el gigante asiático todavía concentró alrededor del 73% de las exportaciones uruguayas de soja.

Otros mercados aprovecharon parte del espacio disponible. Egipto compró US$ 74 millones, un incremento interanual del 87%, y elevó su participación hasta aproximadamente el 14% de las colocaciones. Argelia adquirió otros US$ 50 millones, con un crecimiento del 6%. Más atrás quedaron la Unión Europea, con US$ 12 millones, y Brasil, con US$ 7 millones y una caída interanual del 36%.

Agosto mostró la dimensión del golpe sobre las exportaciones

Los datos del último mes disponible muestran que el efecto de la mala cosecha todavía continúa atravesando el comercio exterior. Durante agosto, Uruguay exportó soja por US$ 86 millones, una cifra 70% inferior a la registrada en el mismo mes de 2025. En términos físicos, el volumen despachado se contrajo aún más: 72% interanual.

La oleaginosa quedó como el tercer producto de exportación del país durante el mes, pero fue al mismo tiempo el que realizó la mayor contribución negativa sobre la facturación mensual, con una incidencia de -15,2%. Es una señal de cuánto puede pesar una mala campaña agrícola sobre las cuentas externas de una economía del tamaño de Uruguay.

China volvió a dominar los negocios de agosto con compras por US$ 69 millones, aunque ese monto resultó 73% menor al de un año atrás. Argelia absorbió US$ 16 millones, con una caída del 48%, mientras Brasil quedó por debajo de US$ 1 millón. A pesar del retroceso, la dependencia comercial continúa siendo elevada: solamente la soja explicó 28% de todo lo que Uruguay exportó hacia China durante agosto.

La próxima campaña tendrá así una importancia que excede la recuperación productiva de los establecimientos agrícolas. Después de una zafra en la que 1,15 millones de hectáreas no alcanzaron para evitar que la producción cayera casi 50%, una mejora de las condiciones hídricas permitiría recomponer toneladas y recuperar capacidad exportadora. Para Uruguay, cada kilo de rendimiento que vuelva a los lotes de soja también tendrá una traducción directa en los dólares que podrán regresar a su comercio exterior.



Fuente: AgroLatam







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