28/09/2026. REGIONALES. Corrientes

La ganadería bubalina continúa ganando espacio en el norte argentino como una alternativa productiva de alta adaptación a ambientes complejos. En la provincia de Corrientes, donde vastas extensiones de campos bajos, esteros y zonas anegables presentan restricciones para el vacuno tradicional, la cría y recría de búfalos se consolida como una estrategia para transformar hectáreas de menor aptitud en carne de calidad y mayor eficiencia productiva.
El crecimiento de la actividad responde tanto a factores biológicos como económicos. El búfalo de agua (Bubalus bubalis) destaca por su alta capacidad para digerir forrajes de baja calidad nutricional, su rusticidad frente a parásitos y enfermedades endémicas del trópico y subtropico, y una longevidad productiva que supera ampliamente a la del bovino tradicional. Estas ventajas permiten obtener elevados índices de preñez y destete en ambientes donde el ganado vacuno suele registrar pérdidas significativas.
En Corrientes, los sistemas bubalinos se desarrollan principalmente sobre pastizales naturales de zonas húmedas y anegadizas. A diferencia del bovino, que evita ingresar a sectores profundamente inundados o con vegetación dura, el búfalo aprovecha activamente estos recursos forrajeros, convirtiendo vegetación de bajo valor en kilos de carne por hectárea.
Esta particularidad permite a los productores optimizar el uso de la tierra sin necesidad de realizar grandes inversiones en infraestructura o cambio de uso del suelo, respetando la dinámica natural de los humedales correntinos. Además, la docilidad del animal bajo un manejo adecuado y respetuoso facilita las tareas de campo, el arreo y la sanidad.
Desde el punto de vista productivo, la especie ofrece ventajas marcadas:
Tasa de destete: Mantiene promedios superiores al 80% en ambientes difíciles.
Ganancia de peso: Los bubalinos logran ritmos de desarrollo acelerados en recría durante la primavera y el verano, alcanzando pesos de faena a menor edad que un vacuno criado en similares condiciones.
Longevidad: Las hembras pueden mantenerse en producción activa durante más de 15 a 18 años.
En materia comercial, la carne de búfalo ha avanzado en aceptación tanto en mercados locales como de exportación. Se caracteriza por un bajo contenido de grasa intramuscular y colesterol, manteniendo niveles elevados de proteína y hierro. Aunque históricamente enfrentó prejuicios de consumo, la mejora en las técnicas de recría, terminación y tipificación en frigoríficos ha permitido posicionarla como una carne magra y saludable de alto valor culinario.
A pesar de su rusticidad, especialistas y referentes del sector remarcan que la producción bubalina requiere pautas específicas de manejo:
Instalaciones y contención: Dada la fuerza física de los animales, se necesitan alambrados y corrales firmes, preferentemente apoyados con boyeros eléctricos a los que el búfalo responde con extrema disciplina.
Bienestar animal y sombra: El búfalo posee menor cantidad de glándulas sudoríparas que el vacuno, por lo que el acceso a agua (lagunas, tajamares o bañados) y sombra resulta indispensable para regular su temperatura corporal durante los picos de calor en el verano.
Manejo sanitario: Aunque muestra mayor resistencia natural a ciertas parasitosis, se deben mantener esquemas rigurosos de vacunación oficial y controles sanitarios integrales.
El desarrollo de la ganadería bubalina en Corrientes refleja una tendencia hacia la diversificación y la eficiencia en el uso de los recursos naturales del interior productivo, posicionando a la región como un polo referente en la cría de búfalos a nivel nacional e internacional.






