Paraguay: las inundaciones arrasan cultivos y obligan a rescatar ganado en canoas

Las inundaciones golpean a pequeños productores de Ñeembucú, con pérdidas de alimentos, animales en peligro y dificultades para sostener la actividad rural.


amanecer rural

La crecida del río Paraguay y las recientes lluvias están provocando pérdidas agrícolas y complicaciones ganaderas en Humaitá, departamento de Ñeembucú, al sur de Paraguay. El avance del agua sobre las zonas rurales dejó plantaciones anegadas, obligó a trasladar animales y comprometió la producción de alimentos destinados al consumo familiar y a la venta. La situación fue advertida por autoridades locales, que señalaron que los pequeños productores están enfrentando la emergencia con recursos propios. Aunque todavía no existe una evaluación económica de los daños, los testimonios indican pérdidas importantes en varios cultivos.

El impacto se concentra especialmente en establecimientos familiares dedicados a la producción de mandioca, batata, zapallo, cebolla y papa, actividades que representan una fuente de alimentos e ingresos para numerosas familias rurales. El ingreso del agua a las parcelas provocó daños en raíces, tubérculos y hortalizas, con cultivos que permanecieron anegados durante varios días. Algunos agricultores consiguieron recuperar una parte de su producción antes de que se deteriorara, pero otros perdieron gran parte de lo sembrado. La magnitud de los perjuicios todavía no fue cuantificada en hectáreas ni en toneladas.

Las consecuencias económicas van más allá de la pérdida inmediata de las cosechas. En las pequeñas explotaciones, una misma parcela puede cumplir una doble función: abastecer de alimentos al hogar y generar ingresos mediante la comercialización de excedentes. Cuando las inundaciones destruyen estos cultivos, las familias pierden producción disponible y recursos para afrontar nuevos gastos agrícolas. Además, el exceso de humedad puede dificultar las tareas de recuperación del terreno y retrasar futuras siembras, aunque la duración de esos efectos dependerá del tiempo que permanezca el agua.

Productores pierden cosechas mientras el agua avanza sobre las zonas rurales

Una de las áreas afectadas es Tuyú Cué, donde las lluvias de la semana anterior provocaron daños en plantaciones de mandioca, batata, cebolla y papa. Según la información difundida por el diario paraguayo ABC Color, los cultivos quedaron cubiertos por el agua y una parte importante comenzó a deteriorarse. La permanencia del anegamiento resulta especialmente perjudicial para productos que se desarrollan bajo tierra, debido a que la saturación del suelo puede favorecer procesos de descomposición y reducir las posibilidades de recuperar una cosecha comercializable.

El avance de las aguas también afecta a Carrizal, una zona rural donde las dificultades se extienden a los establecimientos ganaderos. Los productores deben movilizar animales hacia sectores más elevados para evitar nuevas pérdidas. Sin embargo, las condiciones del terreno complican las tareas habituales de traslado y reducen las alternativas disponibles. La emergencia adquiere mayor gravedad cuando el agua alcanza potreros y caminos, porque limita el acceso a los establecimientos y dificulta la atención de animales que necesitan ser movilizados con rapidez.

Las autoridades locales señalaron que el nivel del agua llegó a aumentar cerca de un metro durante una sola noche en uno de los episodios recientes. Esta velocidad de ascenso redujo el margen de reacción de los productores, que debieron improvisar medidas para proteger sus bienes y animales. Aunque se trata de una referencia comunicada desde la zona afectada y no de una medición hidrológica general para todo el distrito, permite dimensionar las dificultades que enfrentan las familias cuando el agua ingresa rápidamente a las áreas productivas.

El ganado debe ser rescatado en canoas y crece la preocupación por nuevas pérdidas

La situación ganadera presenta dificultades particulares. En algunos sectores de Carrizal, los productores comenzaron a utilizar canoas para rescatar animales, debido a que el nivel de inundación impide ingresar a caballo. El traslado del ganado en estas condiciones exige esfuerzos adicionales y puede complicarse cuando los animales permanecen dispersos o aislados. Según los reportes locales, ya se registraron muertes de animales, aunque no se informó una cantidad precisa ni el valor económico de las pérdidas.

Otro de los problemas señalados es la falta de asistencia para los pequeños productores, que estarían realizando las tareas de rescate y traslado por sus propios medios. La necesidad de encontrar terrenos seguros, movilizar animales y recuperar herramientas o insumos aumenta las exigencias sobre familias que también enfrentan daños agrícolas. Hasta el momento, la información disponible no detalla la cantidad de establecimientos afectados, el número total de cabezas de ganado comprometidas ni la existencia de un relevamiento oficial de pérdidas productivas.

La dinámica de los ríos de la región también influye sobre el anegamiento. De acuerdo con la explicación brindada por autoridades locales, el comportamiento del río Paraná podría estar dificultando el escurrimiento de las aguas del río Paraguay hacia las zonas de descarga, favoreciendo su acumulación en terrenos bajos. Esta situación preocupa especialmente en áreas rurales próximas a los cursos de agua. Sin embargo, no se difundieron mediciones técnicas que permitan establecer cuánto aporta cada río al fenómeno observado en Humaitá.

Por ahora, el casco urbano de Humaitá no registra familias afectadas por inundaciones, según la información comunicada por las autoridades municipales. El agua, no obstante, continúa avanzando sobre sectores bajos, zanjas y áreas conectadas con el río Paraguay. La principal preocupación productiva sigue concentrada en los campos inundados, donde los agricultores intentan recuperar lo que queda de sus cosechas y los ganaderos buscan poner a salvo sus animales. La continuidad del ascenso del agua será determinante para establecer si las pérdidas se extienden a nuevas explotaciones rurales.



Fuente: AgroLatam







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