28/10/2026. INTERNACIONALES.

El mercado de semillas de Santa Cruz, uno de los principales departamentos agrícolas de Bolivia, enfrenta una contracción que preocupa por sus posibles consecuencias sobre la inversión productiva. El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) informó una disminución aproximada del 70% en la certificación de semillas, al comparar registros de 2025 y 2026. La advertencia expone las dificultades del sistema formal frente a la comercialización irregular de material de siembra. La comparación disponible no precisa el período exacto analizado, por lo que no constituye todavía un balance anual definitivo.
El retroceso ocurre en una actividad que cumple una función esencial para los productores: verificar la calidad del material utilizado al comenzar cada campaña. Una semilla puede presentar una apariencia adecuada y, sin embargo, no reunir las condiciones de germinación, pureza o sanidad necesarias. Estas características influyen sobre el establecimiento de los cultivos y pueden generar costos adicionales cuando aparecen problemas después de la siembra. Por eso, la disminución de los controles formales plantea interrogantes sobre la disponibilidad de insumos cuya calidad pueda comprobarse antes de ingresar al campo.
Las cifras de comercio exterior también muestran un cambio significativo. Según los datos comunicados por la responsable departamental del INIAF, Ana Sofía Urresti Zamora, las importaciones de semillas pasaron de 6.116,77 a 2.536,92 toneladas, una reducción del 58,5%. Este indicador debe diferenciarse de la certificación, ya que mide el volumen ingresado desde el exterior y no la cantidad de semillas sometidas al procedimiento de verificación. La información disponible tampoco permite establecer cuánto de esta reducción corresponde a cambios en la demanda, dificultades comerciales u otras condiciones del mercado.
Una de las principales preocupaciones del organismo está relacionada con la circulación de semillas comercializadas fuera de los canales autorizados. La responsable del INIAF señaló que el ingreso ilegal de material y su posterior reproducción y venta bajo la modalidad conocida como "bolsa blanca" afectan a quienes invierten en producción semillera formal. Estas empresas y productores deben asumir gastos de multiplicación, acondicionamiento y análisis antes de ofrecer el producto. La competencia de materiales que no atraviesan esos procedimientos puede reducir los incentivos para mantener esas inversiones.
Sin embargo, no existe una estimación pública que permita atribuir un porcentaje determinado de la caída al comercio irregular. También es necesario distinguir la venta no autorizada de semillas del uso de material conservado por los propios agricultores, una práctica cuyo tratamiento depende de las normas aplicables. La preocupación central se relaciona con la posibilidad de que los productores adquieran insumos sin información suficiente sobre su origen y calidad, especialmente cuando las decisiones de siembra comprometen recursos económicos importantes.
El problema ya había motivado acciones institucionales durante 2026. En febrero, el INIAF participó en una reunión con representantes del sector semillero para fortalecer los mecanismos de control comercial y trazabilidad. La iniciativa buscó mejorar la coordinación entre organismos públicos y actores privados. Según la información oficial, las tareas de fiscalización comprenden inspecciones en establecimientos comerciales, controles durante el transporte y seguimiento de posibles infracciones. Estas medidas forman parte del sistema de supervisión, aunque no se difundieron resultados que permitan medir su impacto sobre el comercio informal.
La certificación no consiste únicamente en colocar una etiqueta sobre un envase. El procedimiento oficial incluye inspecciones de campo y análisis de laboratorio destinados a verificar distintas características del material. Entre ellas se encuentran la capacidad de germinación, la pureza física, el estado sanitario y la identidad genética o varietal. Estas evaluaciones permiten ofrecer información comprobable sobre el producto, aunque no garantizan por sí mismas un rendimiento determinado, ya que el resultado de la cosecha también depende del clima, el suelo y las prácticas de manejo.
El sistema boliviano contempla además procedimientos de fiscalización para determinadas categorías de semillas, incluidas las importadas y aquellas sujetas a controles específicos. La documentación oficial del INIAF diferencia ambos mecanismos y establece requisitos para productores y comercializadores. Esta distinción resulta importante porque la reducción de un indicador de certificación no describe necesariamente todo el volumen de semillas que circula bajo otras modalidades de verificación. Para dimensionar completamente el mercado será necesario disponer de estadísticas desagregadas y períodos comparables.
Santa Cruz también cuenta con infraestructura técnica vinculada con los estándares internacionales. En septiembre de 2025, el laboratorio departamental del INIAF superó una auditoría de la International Seed Testing Association (ISTA), organismo especializado en análisis de semillas. La evaluación permitió mantener la capacidad de emitir certificados internacionales utilizados en operaciones de exportación. Este antecedente muestra que la región dispone de servicios técnicos reconocidos, aunque su existencia no resuelve por sí sola los problemas de comercialización y control denunciados por las autoridades.
La situación plantea un desafío para la próxima etapa del sector semillero boliviano: sostener la oferta formal y mejorar la supervisión de los productos que llegan a los agricultores. La caída comunicada por el INIAF todavía requiere mayor precisión estadística para establecer su alcance definitivo. También será importante conocer la evolución de los controles comerciales y de la producción nacional de semillas. Mientras esos datos no estén disponibles, el descenso cercano al 70% constituye una advertencia relevante sobre las dificultades que atraviesa un insumo fundamental para la actividad agrícola de Santa Cruz.