02/03/2026. NACIONALES.

A medida que comienza la planificación de la campaña de granos finos 2026/27, el mercado de fertilizantes en Argentina atraviesa una paradoja: los precios actuales aparecen atrasados frente a los valores internacionales, pero la demanda permanece prácticamente inexistente.
El motivo no es climático —las últimas lluvias mejoraron el perfil hídrico y el ánimo productivo— sino estrictamente económico. La ecuación entre costos y precios esperados del trigo continúa deteriorándose y condiciona cualquier decisión anticipada.
Según un informe de la consultora IF Ingeniería en Fertilizantes, las relaciones insumo/producto se ubican en niveles históricamente desfavorables para el cereal.
Hoy el productor no evalúa únicamente el precio absoluto del fertilizante, sino cuántos kilos de trigo necesita para pagarlo. Bajo ese análisis, la rentabilidad proyectada luce ajustada y reduce el incentivo a cerrar compras tempranas.
El caso más claro es el de la urea granulada. Aunque el valor local se encuentra por debajo del costo teórico de reposición internacional, esa señal no logra activar operaciones.
El mercado interpreta que todavía puede producirse algún ajuste favorable: una baja adicional del insumo, una recuperación del precio del cereal o cambios macroeconómicos que modifiquen la ecuación financiera.
La falta de demanda también genera tensión en la cadena comercial. Para importadores y distribuidores, vender al precio actual implica asumir el riesgo de tener que reponer mercadería más cara en el futuro, lo que podría traducirse en pérdida de margen o descapitalización.
Este desalineamiento mantiene al mercado en una especie de “pausa técnica”: nadie convalida precios más altos, pero tampoco aparecen incentivos para comprar.
En fertilizantes fosfatados el escenario presenta un riesgo adicional. Si bien la relación entre el fosfato monoamónico (MAP) y el trigo también resulta históricamente negativa para el productor, la oferta internacional muestra señales más restrictivas.
La incógnita central del mercado es cuál variable corregirá primero: el precio local de los fertilizantes, las cotizaciones internacionales o el valor del grano. De esa respuesta dependerá la dinámica comercial de los próximos meses y la posibilidad de una concentración repentina de demanda.
A nivel internacional, la urea mantiene precios sostenidos luego de una fuerte licitación de India, que aseguró 1,3 millones de toneladas para embarques hasta fines de marzo. Esa operación absorbió gran parte de la oferta disponible y redireccionó cargamentos desde Medio Oriente, Rusia, África y el sudeste asiático.
Sin embargo, fuera de India y Estados Unidos la demanda global continúa lenta, lo que abre interrogantes sobre posibles ajustes de precios si otros mercados no acompañan los valores actuales.
En paralelo, el mercado de fosfatados consolida la tendencia firme iniciada hacia finales de 2025, impulsada por nuevas ventas desde Arabia Saudita hacia Pakistán y países del sudeste asiático.
La oferta sigue limitada por la ausencia exportadora de China, restricciones logísticas en Marruecos y la región del Báltico, además de costos elevados del azufre, aunque con señales iniciales de estabilización.