04/03/2026. NACIONALES.

Solo en esta etapa se consumen unos 440 millones de litros de gasoil, clave para la recolección y el transporte de granos.
El conflicto global que impacta en los lotes
La tensión internacional volvió a escalar tras la intervención de Estados Unidos e Israel en Irán y el virtual “cierre” del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. El resultado fue inmediato: el Brent trepó 4,3% y cerró en US$81,08.
El movimiento no es solo un dato financiero. En la Argentina llega en un momento extremadamente sensible: el inicio del pico de cosecha de soja y maíz, cuando el consumo de gasoil alcanza su máximo anual.
El agro, en pleno pico de consumo
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la campaña 2025/26 proyectaba un consumo récord de 2324 millones de litros de gasoil, equivalente a unos US$2579 millones al momento del cálculo.
En plena cosecha gruesa se utilizan alrededor de 440 millones de litros. Es el período del año en que:
Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, la producción estimada hacia marzo ronda los 48 millones de toneladas de soja y 62 millones de toneladas de maíz. El consumo final de combustible dependerá directamente del volumen efectivamente cosechado y transportado.
¿Habrá traslado a surtidor?
El presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que la petrolera aplica un sistema de precios con promedios móviles para evitar traslados inmediatos al surtidor.
“No vamos a pasar al consumidor precios de manera muy rápida”, explicó, aunque advirtió que una suba sostenida durante meses sí terminaría impactando.
La clave está en la duración del conflicto: un pico transitorio podría diluirse; una tensión prolongada, no.
Contratistas y productores: alerta moderada
Desde la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), su presidente Luis “Freddy” Simone reconoció preocupación, aunque aclaró que el combustible representa entre el 15% y el 20% del valor de una labor agrícola.
Un incremento leve puede absorberse o renegociarse en tarifas. Sin embargo, un salto más fuerte impactaría de lleno en los costos operativos.
En tanto, desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) señalaron que, por ahora, una suba del 2% al 5% tendría un efecto acotado en la cosecha. El foco más sensible, advierten, está en fertilizantes, con alzas recientes de entre 3% y 5%, un dato clave de cara a la próxima siembra de trigo.
El transporte, el eslabón más expuesto
Para la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), el escenario es más delicado.
Su economista Emilio Felcman advirtió que un Brent por encima de US$80 “no va a pasar desapercibido”. El sector ya viene golpeado: en 2025 el gasoil subió 45%, muy por encima de la inflación minorista (31,5%).
El transporte de cargas:
En un mercado con mayor desregulación y menor desacople de precios internacionales, un barril en estos niveles puede generar presión sobre las tarifas y, en consecuencia, sobre los precios internos.
Momento crítico para la economía real
La combinación es delicada: conflicto geopolítico, petróleo en alza y el campo ingresando en su etapa de mayor actividad logística.
Si el precio internacional se mantiene elevado, el impacto no solo alcanzará a productores y transportistas. También podría trasladarse a costos industriales, alimentos y cadenas exportadoras.