El maíz conquista la Patagonia: experiencias exitosas muestran cómo impulsar la producción de carne en el sur argentino

Durante el Congreso Maizar 2026, especialistas, productores e investigadores presentaron casos concretos que demuestran el potencial del maíz para expandirse en la Patagonia y transformarse en una herramienta clave para fortalecer la ganadería bovina y ovina.


amanecer rural
El maíz conquista la Patagonia: experiencias exitosas muestran cómo impulsar la producción de carne en el sur argentino


Desde Río Negro hasta Santa Cruz, los ensayos y experiencias productivas confirman que el cultivo puede adaptarse a condiciones extremas, generar más alimento para el ganado y abrir una nueva frontera agrícola para la Argentina.

Desarrollo

La Patagonia emerge como una de las regiones con mayor potencial para ampliar la superficie de maíz en la Argentina. Así quedó reflejado durante el panel "Producción de carne con maíz patagónico" del Congreso Maizar 2026, donde especialistas expusieron experiencias concretas que demuestran la viabilidad del cultivo en distintas provincias del sur y su impacto positivo sobre la producción ganadera.

El debate fue moderado por Luis Bertoia, coordinador de la Comisión de Forrajes de Maizar, quien sostuvo que las posibilidades de crecimiento del maíz en las zonas agrícolas tradicionales son cada vez más limitadas y que la Patagonia aparece como una alternativa estratégica para continuar expandiendo la producción nacional.

"Prácticamente la única región que nos queda es la Patagonia", afirmó Bertoia, al referirse a las oportunidades existentes en sectores de Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Según explicó, el potencial productivo de estas áreas es enorme y, bajo condiciones adecuadas de riego, pueden alcanzarse rendimientos superiores a los obtenidos en otras regiones del país.

Un modelo que integra agricultura y ganadería

Uno de los casos presentados fue el de Agropecuaria Don Manuel, en el Alto Valle de Río Negro y zonas de Neuquén vinculadas a los ríos Limay y Neuquén. Nicolás García, gerente general de la empresa, explicó que el desarrollo agrícola en estas áreas requiere un proceso gradual de construcción de suelo.

"Partimos prácticamente de cero", señaló, al describir la necesidad de mejorar la biología y fertilidad de los terrenos mediante años de implantación de pasturas y manejo ganadero antes de incorporar cultivos más exigentes como el maíz.

La estrategia permitió consolidar un sistema integrado donde el cultivo se destina principalmente a alimentar al ganado. "Todo lo que producimos entra en nuestra cadena ganadera, y lo que vendemos es carne", explicó García.

Además, destacó que este esquema genera beneficios productivos, ambientales y sociales, al incrementar la productividad, mejorar el uso de los recursos y generar empleo en regiones históricamente poco desarrolladas.

Una oportunidad para recuperar la ganadería ovina

Desde Chubut, el docente de la Universidad del Chubut, Pablo Rimoldi, planteó que el maíz puede convertirse en una herramienta estratégica para mejorar la eficiencia de los sistemas ovinos extensivos patagónicos.

El especialista recordó que la región sufrió una fuerte reducción de su stock ovino durante las últimas décadas, pasando de 19 millones de cabezas a apenas 7 millones en la actualidad. La producción de carne también cayó de 90.000 a 35.000 toneladas anuales.

Entre las principales limitantes productivas identificó las bajas tasas de señalada y los elevados niveles de mortandad, especialmente durante las etapas críticas de gestación y parición.

En ese contexto, explicó que la suplementación estratégica con maíz permite mejorar significativamente los índices productivos. Según sus estimaciones, una inversión cercana a los 10.000 dólares podría traducirse en un incremento del margen bruto de hasta 25.000 dólares gracias a una mayor supervivencia de corderos y mejores porcentajes de destete.

No obstante, advirtió que el alto costo del cereal en la región continúa siendo uno de los principales obstáculos. Mientras en algunas zonas de la Patagonia el maíz puede costar entre un 33% y un 90% más que en Buenos Aires debido a la logística, el desarrollo de producción local podría revertir esa situación.

Santa Cruz desafía los límites del cultivo

Uno de los testimonios más innovadores fue el presentado por Santiago Toledo, investigador del INTA Río Gallegos, quien compartió los resultados preliminares de ensayos realizados en Perito Moreno, Santa Cruz.

La experiencia surgió ante la necesidad de generar nuevas alternativas forrajeras para una provincia que perdió más de 1,5 millones de ovinos entre 2010 y 2025.

Los ensayos se realizaron bajo condiciones extremadamente desafiantes, con apenas 50 milímetros de precipitaciones durante todo el ciclo agrícola y la necesidad de aplicar riego complementario. Para ello se utilizaron híbridos hiperprecoces y ultraprecoces capaces de adaptarse a ventanas productivas muy cortas.

Los resultados sorprendieron incluso a los investigadores. Algunos materiales lograron formar espigas y producir grano pese a las heladas registradas durante el ciclo. Además, se observaron plantas de hasta dos metros y medio de altura y rendimientos que permiten pensar en un futuro productivo para el cultivo en la provincia.

"Hay una factibilidad que demuestra que el cultivo se puede hacer en Santa Cruz", aseguró Toledo.

Una nueva frontera para la producción argentina

Las experiencias presentadas en Maizar 2026 muestran que el maíz puede convertirse en una pieza fundamental para el desarrollo de la Patagonia, no sólo como cultivo agrícola sino también como herramienta para potenciar la producción de carne bovina y ovina.

Con disponibilidad de tierras, potencial de riego y una creciente articulación entre organismos públicos y empresas privadas, el sur argentino aparece como una nueva frontera productiva capaz de generar más alimentos, empleo y exportaciones para el país. Además, ofrece la posibilidad de expandir la producción sin avanzar sobre nuevas áreas sensibles desde el punto de vista ambiental, consolidando un modelo de crecimiento sustentable para las próximas décadas.



Fuente: Maizar







Noticias Relacionadas