Del maíz a la carne, la leche y los huevos: las cadenas de proteína animal ven oportunidades, pero reclaman mayor competitividad

Representantes de los sectores porcino, avícola, lácteo y de producción de huevos coincidieron en que la Argentina tiene un enorme potencial para agregar valor al maíz transformándolo en proteína animal. Sin embargo, advirtieron sobre los desafíos que aún limitan el crecimiento de las exportaciones y la competitividad internacional.


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Del maíz a la carne, la leche y los huevos: las cadenas de proteína animal ven oportunidades, pero reclaman mayor competitividad


En el Congreso Maizar 2026, referentes de las principales cadenas productivas destacaron el crecimiento de la demanda, la importancia estratégica del maíz y la necesidad de mejorar infraestructura, reducir costos e impulsar políticas que favorezcan la industrialización.

Desarrollo

La transformación del maíz en carne, leche y huevos representa una de las mayores oportunidades para generar valor agregado, empleo e inversiones en la Argentina. Esa fue una de las principales conclusiones del panel "De los granos a la proteína animal: múltiples caminos productivos", desarrollado en el Congreso Maizar 2026, donde referentes de las cadenas porcina, avícola, láctea y de producción de huevos analizaron el presente y el futuro de sus actividades.

El debate dejó en claro que el maíz es un insumo estratégico para todas las industrias de proteína animal. Sin embargo, también expuso que el país todavía enfrenta importantes desafíos para aprovechar plenamente su potencial agroindustrial.

Más industrialización para capturar valor

Juan Kútulas, presidente de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), sostuvo que la Argentina aún exporta gran parte de su producción de maíz sin procesar y planteó la necesidad de avanzar hacia una mayor industrialización.

"La cadena productora de huevos consume casi 1,5 millones de toneladas de maíz, pero seguimos exportando la mayor parte del cereal sin agregar valor", señaló.

El dirigente explicó que cerca del 60% del alimento destinado a la producción de huevos está compuesto por maíz y destacó la preferencia por variedades coloradas, debido a que aportan una coloración más atractiva a la yema.

La lechería mantiene su crecimiento

Desde el sector lácteo, Cristian Chiavassa, director del Grupo Chiavassa, destacó que la actividad acumula un año y medio de crecimiento sostenido, aunque reconoció que enfrenta desafíos vinculados al incremento de costos.

"El maíz es un insumo fundamental para la producción de leche y cuando se transforma en proteína animal genera empleo, inversión y desarrollo local", afirmó.

El empresario remarcó que los sistemas intensivos de producción lechera pueden alcanzar niveles de facturación muy superiores a los de la agricultura tradicional, aunque advirtió que el aumento de los costos energéticos, de combustibles e infraestructura ha impactado sobre la rentabilidad de los tambos.

La avicultura sigue creciendo

Para la industria avícola, el cereal también ocupa un lugar central. Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), explicó que el maíz representa alrededor del 60% del volumen de las raciones y casi la mitad de su costo.

A pesar de ello, se mostró optimista respecto de las perspectivas del sector.

"La avicultura sigue creciendo por mercado, por precio, por exportaciones y por rentabilidad. Hoy la actividad está trabajando a pleno tanto en las granjas como en las plantas industriales", indicó.

No obstante, advirtió que para competir en los mercados internacionales será indispensable continuar mejorando la eficiencia productiva y reducir costos estructurales.

El cerdo, una oportunidad para agregar valor al maíz

Uno de los sectores con mayor dinamismo es el porcino. Lisandro Culasso, vicepresidente de la Federación Porcina Argentina y director de Isowean SA, destacó que la actividad registra tasas de crecimiento cercanas al 12% anual y que el consumo de carne porcina se triplicó en las últimas dos décadas.

"Cada vez más productores de maíz buscan alternativas para agregar valor a su producción y encuentran en el cerdo una actividad eficiente y con buenas perspectivas de mercado", explicó.

Además, señaló que crecen los modelos asociativos que permiten integrar a productores agrícolas y ganaderos mediante esquemas compartidos de producción y engorde.

Infraestructura y costos, los principales desafíos

Si bien las perspectivas de crecimiento son favorables, todos los participantes coincidieron en que la competitividad sigue siendo una asignatura pendiente.

Para el sector porcino, uno de los principales obstáculos es la falta de infraestructura para exportar subproductos con valor comercial en mercados asiáticos. Culasso explicó que gran parte del animal tiene escasa demanda en el mercado local, pero podría generar ingresos importantes en destinos como China.

"Si pudiéramos exportar esos cortes y subproductos, mejoraríamos la competitividad de toda la cadena", sostuvo.

Por su parte, Santángelo remarcó que la presión impositiva y los costos internos continúan afectando la capacidad exportadora del sector avícola.

Chiavassa coincidió al señalar que impuestos como Ingresos Brutos y el impuesto al cheque siguen impactando sobre la competitividad de las empresas lácteas. Además, destacó la necesidad de diversificar mercados para reducir la dependencia de destinos como Brasil y Argelia.

En tanto, Kútulas lamentó que, pese al liderazgo argentino en calidad y consumo de huevos, las exportaciones aún se mantienen por debajo de su potencial.

Innovación para producir más y mejor

Más allá de los desafíos económicos, los referentes destacaron el papel de la innovación tecnológica como motor de crecimiento.

La mejora genética, las enzimas que optimizan el aprovechamiento de los alimentos, los probióticos y la automatización de los sistemas productivos aparecen entre las principales herramientas que permitieron aumentar la eficiencia de las distintas cadenas durante los últimos años.

Desde la industria de nutrición animal, Sebastián Dates, gerente general de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), adelantó además que se trabaja en propuestas para reducir los costos de insumos estratégicos mediante la eliminación de derechos de importación, una medida que podría mejorar la competitividad de toda la producción de proteína animal.

Con un mercado interno firme, oportunidades de exportación y una creciente demanda global de alimentos, las cadenas de proteína animal ven un horizonte favorable. Sin embargo, el desafío sigue siendo transformar el potencial productivo argentino en mayor valor agregado, empleo y presencia en los mercados internacionales.



Fuente: Maizar







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