La lechería argentina puede duplicar su producción: estabilidad económica y demanda global abren una oportunidad histórica

Referentes del sector lácteo aseguraron en el Congreso Maizar 2026 que la combinación de una macroeconomía más estable y una creciente demanda mundial de lácteos genera un escenario inédito para expandir la producción, atraer inversiones y consolidar a la Argentina como proveedor global de alimentos con valor agregado.


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La lechería argentina puede duplicar su producción: estabilidad económica y demanda global abren una oportunidad histórica


La industria láctea argentina atraviesa un momento que muchos de sus protagonistas consideran decisivo. Con una economía más estable, mejores condiciones para proyectar inversiones y una demanda internacional en expansión, el sector vislumbra una oportunidad concreta para multiplicar su producción y ganar protagonismo en los mercados globales.

El análisis fue uno de los ejes centrales del Congreso Maizar 2026, donde Ercole Felippa, presidente de Manfrey y del Centro de la Industria Lechera, y Alejandro López Moriena, director de Sustentabilidad de Adecoagro, debatieron sobre el futuro de la actividad en un panel moderado por el economista Ramiro Castiñeira.

Un nuevo escenario para invertir

El punto de partida fue el cambio de contexto macroeconómico que atraviesa la Argentina. Castiñeira destacó que el fin de la brecha cambiaria, la reducción de retenciones y la consolidación del equilibrio fiscal representan un cambio estructural para la agroindustria.

Según el economista, la estabilidad comienza a generar condiciones para que las empresas vuelvan a planificar inversiones de largo plazo, algo que durante años resultó prácticamente imposible.

La pregunta central del debate fue si este nuevo escenario será suficiente para impulsar una nueva etapa de crecimiento para la lechería argentina.

Una oportunidad similar a la de los años noventa

Felippa recordó que la última gran expansión de la producción láctea se produjo durante la década de 1990.

En aquel momento, el país pasó de producir cerca de 5.000 millones de litros anuales a superar los 10.000 millones en apenas cinco años, transformándose de importador en exportador neto de productos lácteos.

Para el dirigente, hoy existen condiciones internacionales incluso más favorables que entonces.

La demanda mundial de lácteos crecerá en los próximos años a un ritmo superior al de la oferta, mientras que los principales exportadores tradicionales —Estados Unidos, Europa y Oceanía— enfrentan restricciones ambientales, regulatorias y de costos que limitan su expansión.

"Tenemos una oportunidad que no debemos desperdiciar", afirmó Felippa, quien sostuvo que Argentina y el sur de Brasil aparecen entre las regiones mejor posicionadas para abastecer ese crecimiento de la demanda global.

El potencial de producir el doble

Alejandro López Moriena coincidió con ese diagnóstico y sostuvo que la capacidad productiva argentina está lejos de haber alcanzado su techo.

"La producción viene estancada desde hace años entre 10.000 y 11.000 millones de litros, pero el país podría producir el doble tranquilamente", aseguró.

Según explicó, Argentina cuenta con recursos naturales, conocimiento técnico y niveles de eficiencia que le permitirían competir con los principales jugadores del mundo.

Además, destacó que la estabilidad macroeconómica vuelve viables proyectos de inversión que permanecían demorados por la incertidumbre económica.

Tecnología, bienestar animal y eficiencia

El modelo productivo de Adecoagro es uno de los ejemplos que ilustran esta nueva etapa.

La compañía opera cuatro tambos de alta tecnología con unas 14.500 vacas en ordeñe y realizó inversiones cercanas a los 25 millones de dólares por establecimiento.

López Moriena explicó que el bienestar animal dejó de ser un aspecto secundario para convertirse en una herramienta central de eficiencia productiva.

"Muchos decían que este modelo no funcionaría en Argentina, pero los resultados demuestran lo contrario", afirmó.

La empresa además profundiza su integración vertical desde la producción de maíz hasta la elaboración de alimentos lácteos, una estrategia que busca capturar mayor valor agregado dentro de la cadena.

Más valor agregado y menos commodities

Los referentes coincidieron en que el futuro exportador del sector no pasa exclusivamente por aumentar los volúmenes de leche en polvo o quesos tradicionales.

Durante los últimos quince años, la participación de la leche en polvo dentro de las exportaciones lácteas argentinas cayó significativamente, mientras crecieron productos de mayor valor agregado como proteínas lácteas, sueros especializados y fórmulas infantiles.

"El desafío no es sólo producir más leche, sino transformarla en productos con mayor valor", sostuvo Felippa.

En ese sentido, consideró que acuerdos comerciales como el alcanzado entre el Mercosur y la Unión Europea pueden convertirse en herramientas para impulsar nuevas oportunidades de negocios y elevar los estándares sanitarios de la producción nacional.

Más exportaciones para sostener el crecimiento

Actualmente, entre el 25% y el 28% de la producción láctea argentina se destina a los mercados internacionales.

Las proyecciones indican que esa participación podría alcanzar el 36% durante la próxima década, impulsada por un crecimiento de la producción superior al del consumo interno.

Para los empresarios, esta tendencia obliga a mejorar la competitividad para evitar que los aumentos de oferta generen desequilibrios en el mercado doméstico.

La carga impositiva, el principal obstáculo

Pese al optimismo que domina al sector, los empresarios coincidieron en señalar que el principal problema ya no es productivo sino fiscal.

Felippa afirmó que alrededor del 40% del precio final de un producto lácteo corresponde a impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Entre las principales preocupaciones mencionó el impacto de Ingresos Brutos, los saldos fiscales acumulados y la pérdida de reintegros a las exportaciones.

"Hoy estamos exportando impuestos", resumió.

Por ello, tanto Felippa como López Moriena consideraron indispensable avanzar en una reforma tributaria integral que acompañe el proceso de crecimiento del sector.

Un horizonte de expansión

Con una demanda mundial creciente, recursos disponibles y una macroeconomía más previsible, la lechería argentina enfrenta una de las oportunidades más importantes de las últimas décadas.

Los referentes del sector coinciden en que el potencial para duplicar la producción existe. El desafío ahora será consolidar las condiciones de competitividad necesarias para transformar esa posibilidad en una realidad y posicionar al país como un proveedor global de lácteos de alta calidad y valor agregado.



Fuente: Maizar







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