26/08/2026. INTERNACIONALES. Bolivia

Bolivia pondrá en marcha este viernes un nuevo proyecto petrolero en Santa Cruz con una inversión aproximada de USD 6,4 millones, como parte de los planes oficiales orientados a recuperar la producción nacional de hidrocarburos. El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, confirmó el 25 de agosto que acompañará al presidente Rodrigo Paz Pereira durante la actividad vinculada al pozo Junín-9D, ubicado en el Campo Junín Norte. El proyecto está a cargo de YPFB Chaco y apunta a reservorios considerados de interés dentro de una estrategia energética que busca ampliar la capacidad productiva del país.
El Junín-9D se encuentra en la provincia Sara, departamento de Santa Cruz, una de las principales regiones hidrocarburíferas bolivianas. De acuerdo con la información difundida por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la operación contempla una perforación direccional que partirá desde la planchada existente JNN-X2. El proyecto dispone de Licencia Ambiental y de la autorización correspondiente para sustancias peligrosas (LASP), requisitos necesarios para avanzar con las tareas previstas.
La ejecución está bajo responsabilidad de YPFB Chaco S.A., subsidiaria de YPFB Corporación, y demanda una inversión estimada en USD 6,4 millones. La perforación tiene como principales objetivos los reservorios Sara, perteneciente a la Formación El Carmen, y Piraí, correspondiente a la Formación Roboré. La información disponible hasta el momento no detalla una estimación de producción diaria ni el volumen de reservas que podría aportar el proyecto.
La puesta en marcha ocurre mientras el Gobierno boliviano busca impulsar proyectos capaces de contribuir a la recuperación de la producción nacional de hidrocarburos. El ministro Blanco vinculó directamente la actividad prevista para este viernes con esa estrategia. La relevancia económica del Junín-9D dependerá de los resultados obtenidos durante las operaciones y de la capacidad productiva que eventualmente pueda comprobarse, por lo que la inversión constituye todavía una etapa dentro del desarrollo del proyecto.
La perforación direccional permitirá avanzar hacia los objetivos geológicos desde una infraestructura ya existente. Este tipo de operación posibilita alcanzar zonas del subsuelo que no se encuentran directamente debajo del punto de perforación superficial. En el caso de Junín-9D, el trabajo desde la planchada JNN-X2 permitirá dirigir el pozo hacia los reservorios definidos por la compañía como objetivos principales.
La localización en Santa Cruz vuelve a colocar al departamento en el centro de las nuevas inversiones hidrocarburíferas de Bolivia. El Campo Junín Norte será el escenario de una inversión millonaria destinada a buscar producción adicional, aunque los datos conocidos hasta ahora se concentran en las características de la perforación y no permiten anticipar el volumen comercial que podría obtenerse una vez concluidas las distintas etapas técnicas.
El anuncio oficial presenta al nuevo proyecto como parte de un esfuerzo más amplio para recuperar la producción energética del país. En ese objetivo, la incorporación de nuevos pozos resulta relevante tanto por la posibilidad de obtener hidrocarburos adicionales como por la necesidad de sostener inversiones exploratorias y de desarrollo que permitan conocer el potencial de los campos existentes.
La participación de YPFB Chaco coloca la inversión dentro de la estructura de la petrolera estatal boliviana. La compañía deberá avanzar ahora con las operaciones previstas y evaluar los resultados en las formaciones objetivo. Los reservorios Sara y Piraí serán determinantes para establecer el potencial efectivo del Junín-9D y definir las etapas posteriores del proyecto una vez obtenida la información del subsuelo.
La inversión anunciada también tiene implicancias para la actividad económica de Santa Cruz por el movimiento de servicios, equipos y personal especializado que requiere una operación de perforación. Sin embargo, la información oficial difundida hasta el momento no precisa el impacto sobre empleo, proveedores locales o plazos completos de ejecución, por lo que esos efectos dependerán del desarrollo de las operaciones.
La actividad anunciada para este viernes marcará el inicio de una nueva fase para el Junín-9D, pero el dato decisivo llegará con los resultados técnicos de la perforación. La inversión de USD 6,4 millones deberá determinar si los objetivos ubicados en las formaciones El Carmen y Roboré pueden aportar nuevos volúmenes de hidrocarburos, una variable clave para medir la contribución real del proyecto a la recuperación productiva que busca Bolivia.