09/10/2026. INTERNACIONALES. Bolivia

La crisis de combustibles en Bolivia sumó un nuevo reclamo del sector productor de hidrocarburos. El Comité de Defensa del Productor (CODEPRO) exigió al Gobierno nacional adoptar medidas urgentes para reactivar pozos petroleros, recuperar la producción de petróleo y gas natural y reducir la dependencia de las importaciones. A través de un pronunciamiento público, la organización que representa a pequeños y medianos productores advirtió que existen campos e instalaciones con posibilidades de volver a producir en plazos relativamente cortos. La propuesta busca recuperar recursos energéticos nacionales y disminuir la necesidad de abastecimiento externo.
El planteo aparece en un momento en el que la disponibilidad de combustibles constituye una preocupación para distintos sectores de la economía boliviana. La dependencia de productos importados expone al país a las condiciones del mercado internacional y a las necesidades de financiamiento de las compras externas. Para actividades como la agricultura, el transporte de mercaderías y la logística de alimentos, el abastecimiento de diésel resulta fundamental para sostener las operaciones productivas. CODEPRO considera que recuperar la extracción nacional de hidrocarburos permitiría avanzar hacia una menor dependencia del suministro extranjero.
Según la organización, Bolivia dispone de campos maduros, yacimientos marginales, pozos cerrados e infraestructura petrolera existente que podrían ser evaluados para recuperar volúmenes de producción sin depender exclusivamente de nuevos proyectos exploratorios. La entidad sostiene que algunos de estos activos presentan condiciones para ser intervenidos y puestos nuevamente en funcionamiento en períodos relativamente breves. Sin embargo, la posibilidad de concretar esas operaciones dependerá de su viabilidad técnica, las inversiones necesarias y las condiciones económicas ofrecidas a las empresas que desarrollan actividades de exploración y explotación.
Uno de los principales pedidos de CODEPRO apunta a modificar el Decreto Supremo N.º 2830, que reglamenta los mecanismos de incentivo establecidos por la Ley N.º 767 de Promoción para la Inversión en Exploración y Explotación Hidrocarburífera. La normativa contempla herramientas destinadas a estimular la producción de petróleo y condensado en diferentes categorías de campos. No obstante, los productores consideran que las condiciones actuales deben revisarse para mejorar la rentabilidad de las operaciones y favorecer nuevas inversiones, especialmente en instalaciones cuya explotación puede resultar menos atractiva por sus costos o por el agotamiento progresivo de los reservorios.
La propuesta incluye establecer mejores incentivos económicos para Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), sus empresas subsidiarias y las operadoras privadas. CODEPRO sostiene que un esquema actualizado permitiría financiar intervenciones de pozos, recuperar instalaciones y ejecutar proyectos que actualmente no avanzan. El objetivo es generar condiciones para que las compañías vuelvan a destinar recursos a la producción nacional. La organización también reclama que las autoridades utilicen los instrumentos legales disponibles sin supeditar todas las decisiones a la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos, cuyo tratamiento podría prolongar los plazos de respuesta.
Otra de las demandas centrales es la implementación inmediata de un Plan Nacional de Reactivación de Campos Maduros, Campos Marginales, Pozos Cerrados y Producción Diferida. La iniciativa pretende identificar y priorizar instalaciones con posibilidades de incorporar petróleo, condensado y otros líquidos a la oferta nacional en el corto plazo. Para ello, sería necesario evaluar las condiciones de cada activo, determinar las inversiones requeridas y establecer un orden de ejecución. CODEPRO considera que esta estrategia permitiría aprovechar infraestructura ya instalada y recuperar parte de la capacidad productiva que actualmente permanece fuera de operación.
La discusión sobre la recuperación petrolera trasciende a las empresas del sector energético. La dependencia de combustibles importados representa un desafío para la economía boliviana, especialmente por la necesidad de disponer de divisas para sostener las compras internacionales. Una mayor producción local de petróleo y líquidos podría contribuir a reducir parte de esas necesidades, aunque el efecto dependería de los volúmenes efectivamente recuperados y de la capacidad de refinación disponible. CODEPRO plantea que mantener activos productivos sin desarrollar limita las posibilidades de mejorar el abastecimiento nacional y prolonga la exposición del país a los mercados externos.
Para el sector agropecuario, el debate adquiere relevancia por el papel que cumple el combustible en las distintas etapas de producción y comercialización. El diésel es un insumo esencial para tractores, cosechadoras, equipos de transporte y distribución de alimentos, por lo que cualquier dificultad de suministro puede alterar la planificación de las actividades rurales. Sin embargo, la recuperación de pozos petroleros no garantiza por sí sola una mayor disponibilidad inmediata de diésel. Ese resultado también depende de las características del crudo producido, su procesamiento y el funcionamiento de la cadena de abastecimiento, factores que deberán considerarse al evaluar los beneficios de una eventual reactivación.
CODEPRO también dirigió sus cuestionamientos a la estructura administrativa de YPFB y a las unidades técnicas encargadas de exploración y explotación. La organización solicitó una revisión de la Gerencia Nacional de Exploración y Explotación, al considerar que existen proyectos de inversión, intervenciones de pozos y nuevos desarrollos que permanecen detenidos durante meses o años por procedimientos internos. Según el pronunciamiento, estas demoras dificultan la ejecución de iniciativas con potencial productivo. El reclamo apunta a agilizar las decisiones técnicas y administrativas para que las inversiones puedan concretarse dentro de plazos compatibles con las necesidades energéticas del país.
La entidad también insistió en que las medidas deben abarcar tanto a los productores que actualmente operan en Bolivia como a posibles nuevos inversores. Mejorar los incentivos, destrabar proyectos y recuperar la producción de líquidos forman parte de una estrategia que busca aprovechar recursos existentes antes de que continúe deteriorándose la capacidad de extracción. La recuperación de campos maduros presenta desafíos particulares, ya que requiere evaluar la productividad remanente, los costos de intervención y la rentabilidad esperada. Por ese motivo, las condiciones regulatorias y económicas serán determinantes para definir qué proyectos pueden volver a operar de manera sostenible.
El pronunciamiento deja planteada una discusión sobre las prioridades de la política energética boliviana. Mientras CODEPRO reclama decisiones inmediatas para aprovechar pozos e infraestructura existentes, la reactivación efectiva dependerá de modificaciones regulatorias, disponibilidad de capital y aprobación de proyectos técnicamente viables. La organización pidió al Gobierno dejar de postergar las medidas destinadas a recuperar petróleo, condensado y gas natural. Por ahora, el documento no presenta una estimación de cuántos pozos podrían reabrirse ni del volumen adicional de hidrocarburos que podría incorporarse al mercado, dos datos fundamentales para dimensionar el impacto económico de la propuesta.






