15/10/2026. NACIONALES. Ganadería

La crecida de los ríos Paraná y Uruguay aceleró este miércoles 14 de octubre los operativos de evacuación preventiva de hacienda en las islas de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes, donde productores ganaderos trabajan para retirar los animales antes de que el avance del agua complique los traslados. Las intensas precipitaciones registradas en la cuenca alta del Plata incrementaron los caudales y encendieron las alertas hidrológicas. La situación preocupa al sector porque amenaza las áreas de pastoreo, encarece la logística y podría comprometer la producción ganadera durante los próximos meses.
En distintos puntos del Litoral, el traslado de hacienda se intensifica mientras los productores intentan anticiparse al avance del agua. Barcazas, camiones y corrales forman parte de una operación que exige coordinación y recursos económicos. Sin embargo, el principal desafío no termina con sacar los animales de las islas: también es necesario conseguir campos disponibles, garantizar su alimentación y afrontar costos que pueden resultar difíciles de sostener, especialmente para los pequeños ganaderos. Las vacas de cría con terneros al pie presentan dificultades adicionales por las condiciones necesarias para movilizarlas.
En Victoria, Entre Ríos, estimaciones de la Sociedad Rural local indican que todavía podrían permanecer unas 30.000 cabezas de ganado en las islas, aunque se trata de una cifra aproximada. Los productores comenzaron a retirar animales con anticipación para evitar que una creciente repentina complique las operaciones. El costo del transporte fluvial representa uno de los principales obstáculos: los servicios de navegación rondan los $1,5 millones por hora, mientras que determinados traslados pueden alcanzar los $3,5 millones, sin contemplar todos los gastos adicionales de descarga, corrales y transporte terrestre.
La situación también genera preocupación en Santa Fe, donde un relevamiento del Senasa estimó que, al inicio de la creciente, había alrededor de 700.000 cabezas en islas y zonas anegables de General Obligado, San Javier, Garay y La Capital. Esa cantidad representa el rodeo potencialmente expuesto y no significa que todos los animales deban evacuarse. En San Javier, los movimientos ya alcanzaban entre el 10% y el 15% de la hacienda de la zona, mientras continuaban los operativos. La disponibilidad de embarcaciones, personal especializado y caminos transitables condiciona la velocidad de salida.
En Corrientes, los movimientos se concentran en las islas de Empedrado y Apipé, mientras otras zonas ganaderas siguen de cerca la evolución del río. En Empedrado, unos 70 pequeños productores preparaban el traslado de aproximadamente 1.700 animales. En las islas Apipé, los primeros operativos permitieron movilizar entre 450 y 500 cabezas, en un escenario donde la disponibilidad de campos receptores aparece como una de las principales dificultades. Si el agua continúa avanzando, los establecimientos deberán reorganizar sus rodeos y encontrar alternativas para mantener la hacienda en condiciones adecuadas.
Más allá de la emergencia inmediata, la duración de las inundaciones aparece como una de las mayores preocupaciones del sector ganadero. Si el agua permanece sobre los campos naturales hasta marzo o abril de 2027, las pasturas podrían no disponer del tiempo necesario para recuperarse antes del invierno. En Corrientes, las entidades rurales advierten que una retirada tardía del agua podría reducir considerablemente la oferta forrajera y obligar a incrementar la suplementación. Se trata de un escenario de riesgo que dependerá de la evolución de las precipitaciones, los niveles de los ríos y la capacidad de recuperación de los suelos.
Los registros del Instituto Nacional del Agua (INA) y la Prefectura Naval Argentina muestran un comportamiento desigual en las cuencas del Paraná y del Uruguay. En Paso de los Libres, el río Uruguay superó el nivel de evacuación, mientras que distintos puntos del Paraná registraron incrementos que mantienen bajo vigilancia a las poblaciones ribereñas. En paralelo, la Entidad Binacional Yacyretá informó maniobras para administrar caudales cercanos a los 28.000 metros cúbicos por segundo. Las operaciones de las represas buscan regular los aportes extraordinarios de agua provenientes de la cuenca superior.
Otro aspecto central es la documentación sanitaria necesaria para movilizar animales. El Senasa recordó la importancia del Documento de Tránsito electrónico (DTe), la identificación de la hacienda y los controles correspondientes para preservar la trazabilidad. En situaciones urgentes, los productores deben comunicar los movimientos a las oficinas sanitarias y coordinar los procedimientos aplicables. A las exigencias administrativas se suman los problemas de infraestructura, la disponibilidad de corrales y la posible presencia de animales sobre rutas y banquinas, especialmente en zonas donde los arreos se realizan por caminos rurales.
El impacto económico también comienza a sentirse en los establecimientos. El traslado hacia campos alquilados o sistemas de engorde implica nuevos costos de alimentación, transporte y manejo, que pueden alterar los márgenes de la actividad. Para los productores con menor capacidad financiera, la necesidad de retirar animales puede derivar en ventas anticipadas, especialmente cuando no cuentan con campos alternativos. Si estas operaciones se multiplican, podrían generar una mayor oferta localizada de hacienda, aunque todavía no existen datos suficientes para determinar un efecto generalizado sobre los precios ganaderos.
La creciente también genera dificultades para otras actividades agropecuarias. En Corrientes, el exceso de humedad complica la preparación de lotes arroceros y limita el ingreso de maquinaria, mientras algunos establecimientos evalúan modificaciones en sus planes de siembra. En las zonas ganaderas, la recuperación productiva dependerá de cuánto tiempo permanezcan inundados los campos, del estado de las pasturas y de la disponibilidad de alimento suplementario. El riesgo no se limita a las pérdidas inmediatas: también alcanza la capacidad de sostener los rodeos durante el próximo ciclo productivo.
Para la ganadería argentina, el desafío inmediato es retirar los animales antes de que el agua cierre las alternativas de salida. Sin embargo, la emergencia deja planteado un problema más profundo: cómo sostener la actividad una vez que termine la evacuación. La disponibilidad de campos receptores, los costos de transporte, la coordinación sanitaria y las eventuales medidas de asistencia serán determinantes para los productores. Salvar la hacienda es la prioridad de hoy, pero conservar el capital ganadero y recuperar las pasturas será el verdadero desafío de los próximos meses.






