25/09/2026. REGIONALES. Misiones

La reforma del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) impulsada por el Gobierno nacional encontró esta semana un freno dentro del propio organismo. La Subcomisión de Legislación, Fiscalización y Control rechazó por amplia mayoría avanzar con el proyecto presentado por funcionarios nacionales y resolvió mantenerlo bajo análisis. La decisión resulta clave para productores, cosecheros, cooperativas, secaderos e industriales de Misiones y Corrientes, porque la iniciativa proponía modificar registros, sistemas de fiscalización y herramientas que durante años estructuraron el funcionamiento de la economía yerbatera.
La propuesta había comenzado a discutirse tras la visita a Posadas de representantes del Gobierno nacional. El propio INYM informó que el 15 de septiembre realizó una reunión extraordinaria de Directorio para analizar el proceso de modernización institucional. Entre los temas abordados figuraron la digitalización de expedientes y la posibilidad de avanzar con un convenio con el SENASA para articular tareas de ejecución, fiscalización, registro, inspección y control de la materia prima, además del cumplimiento del Código Alimentario Argentino sobre la yerba mate elaborada.
Uno de los puntos que generó mayor resistencia es la propuesta de derogar 21 resoluciones dictadas entre 2003 y 2023. El proyecto también plantea trasladar parte de los registros y controles al SENASA y ampliar las atribuciones de la Presidencia del Instituto para celebrar determinados acuerdos. Según medios de Misiones que accedieron a la iniciativa, el Documento de Tránsito Vegetal electrónico pasaría a ocupar un lugar central como fuente de información sobre el movimiento de yerba mate. Para sus impulsores, el objetivo es simplificar trámites y evitar superposiciones; sectores productivos advierten sobre una posible pérdida de capacidad propia del INYM.
La discusión excede una cuestión burocrática. Los registros constituyen una pieza central para conocer quién produce, cuánto, dónde y cómo se mueve la materia prima. De hecho, durante septiembre el INYM continuó utilizando su Registro Unificado de Operadores y los datos georreferenciados para verificar la situación de productores. El organismo informó que detectó casos sin polígonos de yerba mate asociados, sin superficie cultivada correctamente georreferenciada o con inconsistencias vinculadas a su situación fiscal. Esa operatoria muestra el peso que todavía conservan las herramientas registrales propias.
Otro eje sensible es el control de calidad y trazabilidad, especialmente en una actividad que no se limita al mercado doméstico. La discusión alcanza los mecanismos utilizados para seguir la materia prima y controlar los movimientos dentro de la cadena. En ese escenario, el debate también toca la competitividad de la yerba argentina frente a Brasil y Paraguay, tanto por el ingreso de materia prima como por la necesidad de sostener estándares de origen, calidad y trazabilidad en mercados cada vez más exigentes.
El freno en la Subcomisión no implica que el proyecto haya desaparecido. La reforma continuará bajo estudio, mientras las distintas representaciones sectoriales discuten hasta dónde debe llegar la simplificación administrativa y qué instrumentos necesita conservar el Instituto. El INYM, al mismo tiempo, ya viene aplicando cambios destinados a reducir trámites: en agosto aprobó medidas para flexibilizar procedimientos y eliminó el histórico límite para la adquisición de estampillas, aunque mantuvo facultades de fiscalización vinculadas al stock y al pago de la tasa correspondiente.
La discusión encuentra a la economía yerbatera atravesando una transformación institucional profunda. Para Misiones y Corrientes, donde se concentra la producción argentina, la cuestión de fondo es quién tendrá la información, quién fiscalizará la cadena y cuánto poder efectivo conservará el INYM. Productores y entidades sostienen que simplificar no debería significar perder trazabilidad ni capacidad de control; el Gobierno nacional encuadra el proceso dentro de una modernización y reducción de superposiciones administrativas. Por ahora, la propuesta no consiguió el respaldo necesario para avanzar y la pulseada seguirá dentro del Instituto.






