Brasil: la cebada pierde calidad y parte de la cosecha termina como alimento animal

Las lluvias complicaron la calidad industrial de la cebada en Rio Grande do Sul. Aunque algunas parcelas lograron buenos rindes, la producción caerá un 42%.


amanecer rural

La cosecha de cebada de 2026 en Rio Grande do Sul, Brasil, enfrenta un problema que amenaza el destino comercial de una parte de la producción: los granos no alcanzan los estándares exigidos por la industria cervecera y están siendo derivados a la alimentación animal. El último informe de Emater/RS-Ascar confirma dificultades de clasificación en distintas regiones productoras, mientras las estimaciones oficiales anticipan una caída del 42% en el volumen cosechado respecto de 2025. La situación preocupa porque incluso establecimientos con buenos rendimientos están obteniendo cebada que no reúne las condiciones necesarias para fabricar malta.

Las precipitaciones y la escasa luminosidad durante el desarrollo del cultivo afectaron características fundamentales para su utilización industrial. Entre los problemas detectados aparecen bajos índices de germinación, menor peso hectolítrico, granos germinados antes de la cosecha y concentraciones elevadas de micotoxinas. Estos factores limitan las posibilidades de comercialización hacia las malterías, que necesitan materia prima con parámetros específicos de calidad. La situación demuestra que alcanzar un rendimiento satisfactorio por hectárea no necesariamente garantiza un producto apto para los compradores industriales.

En la región de Ijuí, donde las tareas de recolección avanzaron sobre el 30% de la superficie sembrada, los resultados ya reflejan las consecuencias comerciales del deterioro. Según Emater, la cebada obtenida no cumple los requisitos establecidos para la malteación y está siendo destinada a la fabricación de alimentos para animales. Los inconvenientes no surgieron de manera inesperada: durante octubre, los primeros relevamientos técnicos habían advertido sobre una reducción del poder germinativo, una condición decisiva para que los granos puedan utilizarse en la producción de malta.

Buenos rindes, pero granos que no cumplen las exigencias cerveceras

La situación también se observa en Soledade, donde la cosecha alcanzó el 95% del área cultivada, mientras el 5% restante permanece en maduración. En esta región se registraron rendimientos agrícolas satisfactorios, con valores de hasta 3.900 kilos por hectárea en el municipio de Tio Hugo. Sin embargo, la productividad no logró compensar las deficiencias fisiológicas de los granos. Los problemas de germinación están impidiendo que una parte de la producción sea aceptada por la industria maltera, obligando a los agricultores a buscar compradores dentro del mercado de alimentación animal.

La diferencia entre cantidad cosechada y calidad comercial adquiere especial importancia para los productores que planificaron su campaña con destino a la industria cervecera. La cebada utilizada para malta debe cumplir condiciones técnicas más exigentes que la destinada a raciones animales, por lo que una desclasificación modifica las alternativas de venta. El cambio de destino podría afectar los ingresos de los establecimientos, aunque el relevamiento de Emater todavía no presenta cifras consolidadas sobre descuentos comerciales ni sobre el volumen total de granos rechazados por las malterías.

Los antecedentes de octubre ya anticipaban parte de estas dificultades. De acuerdo con los relevamientos difundidos por Notícias Agrícolas a partir de información del Deral de Paraná y de Emater, en Tio Hugo se habían identificado índices de germinación del 88%, frente al 95% requerido para malteación. En esas mismas evaluaciones se registraban rendimientos de 3.720 kilos por hectárea, una combinación que evidenciaba la distancia entre el desempeño agronómico y la aptitud industrial. Los informes posteriores confirmaron que parte de esos granos comenzó a comercializarse para alimentación animal.

La producción de cebada caerá un 42% y la industria espera las últimas cosechas

A los problemas de calidad se suma una reducción importante de la oferta estadual. La nueva estimación de Emater/RS-Ascar ubica la superficie sembrada con cebada en 21.591 hectáreas, un 32,55% menos que las 32.010 hectáreas registradas en 2025 por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Con un rendimiento promedio previsto de 3.114 kilos por hectárea, la producción alcanzaría 67.242 toneladas, muy por debajo de las 115.935 toneladas obtenidas durante la campaña anterior. La caída proyectada representa una disminución cercana a 48.700 toneladas.

La contracción de la superficie explica buena parte del retroceso productivo. Según el organismo de extensión rural, las perspectivas de desarrollo del fenómeno El Niño y el riesgo de excesos de humedad durante el ciclo agrícola desalentaron la siembra, incluso entre productores que contaban con contratos de abastecimiento para la industria cervecera. La menor implantación redujo el potencial de producción desde el inicio de la campaña, mientras las condiciones meteorológicas posteriores agregaron dificultades para conservar los atributos industriales de los granos cosechados.

La atención del sector está concentrada ahora en los Campos de Cima da Serra, una zona que reúne aproximadamente la mitad de la superficie estadual sembrada con cebada y donde las tareas de recolección todavía no comenzaron. Estas parcelas más tardías representan una oportunidad para que las malterías obtengan materia prima que cumpla las especificaciones necesarias para sus procesos industriales. La evolución de la cosecha permitirá determinar qué proporción de la producción de 2026 podrá utilizarse efectivamente en la fabricación de malta y cuánto volumen deberá comercializarse hacia otros destinos.

Para la cadena cervecera brasileña, el resultado de estas últimas áreas tendrá importancia más allá del volumen total de cebada disponible. La oferta efectiva de grano apto para malteación podría ser inferior a la producción agrícola estimada, debido a los problemas de clasificación ya registrados. Por eso, el avance de la cosecha en los Campos de Cima da Serra será determinante para conocer la disponibilidad real de materia prima industrial y las posibilidades comerciales de los agricultores durante el cierre de la campaña.



Fuente: AgroLatam







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