El resurgir del sorgo: más genética, demanda china y nuevos usos impulsan el crecimiento de una cadena con gran potencial

Tras años de retroceso, el sorgo vuelve a ganar protagonismo en la agricultura argentina. La expansión de los mercados de exportación, el avance genético de los híbridos y las oportunidades vinculadas al bioetanol y la alimentación animal configuran un escenario alentador para toda la cadena.


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El resurgir del sorgo: más genética, demanda china y nuevos usos impulsan el crecimiento de una cadena con gran potencial


El sorgo atraviesa una nueva etapa de crecimiento en la Argentina. Lo que durante años fue considerado un cultivo relegado frente al maíz y la soja, hoy vuelve a posicionarse como una alternativa estratégica gracias a una combinación de factores que fortalecen su competitividad: mayor desarrollo genético, nuevos mercados de exportación, mejores condiciones comerciales y la posibilidad de ampliar sus destinos industriales.

Ese fue el eje central del panel "El negocio del sorgo argentino: desafíos y oportunidades", desarrollado en el Congreso Maizar 2026, donde especialistas y referentes de la cadena analizaron el presente y las perspectivas del cultivo.

De la caída al resurgimiento

Al abrir el panel, Ricardo Bindi, presidente y director de contenidos de Agrositio, recordó la fuerte retracción que sufrió el sorgo durante las últimas décadas.

"Pasamos de tener cerca de 3 millones de hectáreas a apenas 600.000. Fue una caída muy importante", señaló.

Sin embargo, destacó que en los últimos años comenzó un proceso de recuperación impulsado por el trabajo conjunto de productores, semilleros, exportadores, investigadores y actores de toda la cadena.

Hoy, el cultivo vuelve a ganar espacio especialmente en regiones donde las condiciones climáticas son más desafiantes y donde ofrece ventajas productivas frente a otros granos.

China, el gran motor de la demanda

Uno de los factores clave en la recuperación del sorgo argentino fue la apertura del mercado chino.

Mariano Tortul, gerente de Agronegocios de Unión Agrícola Avellaneda, explicó que la firma comenzó a desarrollar este destino a partir de 2021, cuando el crecimiento de la producción superó ampliamente la capacidad de absorción del mercado interno.

Ese año la cooperativa exportó unas 300.000 toneladas, volumen que posteriormente creció hasta ubicarse entre 400.000 y 500.000 toneladas anuales.

Desde entonces, la empresa acumuló exportaciones por alrededor de 1,8 millón de toneladas, consolidándose como uno de los principales operadores del negocio.

El fuerte interés chino también impactó sobre los precios.

Antes de la apertura de ese mercado, el sorgo cotizaba habitualmente entre el 80% y el 90% del valor del maíz. Actualmente, en muchos momentos del año logra ubicarse incluso por encima del cereal.

Gran parte de la demanda china responde a la producción de baijiu, una tradicional bebida alcohólica elaborada a partir de sorgos ricos en taninos, característica que poseen los materiales producidos en Argentina.

Más genética y más tecnología

El crecimiento del cultivo también encuentra respaldo en una importante evolución tecnológica.

Juan Erdmann, gerente de Operaciones de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), destacó el aumento sostenido de la oferta de híbridos disponibles en el mercado.

Mientras que en la campaña 2019/20 se comercializaron cerca de 390.000 bolsas de semillas fiscalizadas, en 2024/25 esa cifra superó las 460.000 unidades.

Además, el número de híbridos registrados continúa creciendo, incorporando mejoras importantes en aspectos sanitarios y productivos.

Entre los avances más relevantes se encuentra la incorporación de tolerancia al pulgón amarillo, una de las principales amenazas para el cultivo en los últimos años.

Según Erdmann, el fuerte incremento de registros demuestra la confianza de las empresas en el futuro del sorgo y la disposición a continuar invirtiendo en mejoramiento genético.

El modelo brasileño como referencia

La experiencia de Brasil fue presentada como un ejemplo del potencial que aún tiene el sorgo para seguir expandiéndose.

Gustavo Almeida, líder de Mejoramiento Genético para Cultivos de Semillas de Nufarm Brasil, explicó que el cereal se transformó en un insumo clave para la poderosa industria avícola brasileña.

Actualmente, el sorgo permite reducir entre un 10% y un 15% los costos de alimentación de los pollos, además de ofrecer ventajas operativas por la posibilidad de suministrar el grano sin molienda previa.

Esta eficiencia generó una demanda creciente por parte de las integradoras avícolas, que terminó consolidando precios más atractivos para los productores.

Rentabilidad y estabilidad productiva

Más allá de los rendimientos, Almeida destacó que el verdadero diferencial del sorgo radica en su rentabilidad.

El cultivo presenta menores requerimientos de agua, una mayor tolerancia a condiciones de estrés y una menor incidencia de problemas sanitarios vinculados a la chicharrita que afectan al maíz.

Además, cumple un rol importante dentro de los esquemas de rotación agrícola, aportando cobertura y volumen de rastrojo para sostener sistemas de siembra directa.

"El sorgo no compite con el maíz por quintales, sino por margen económico y estabilidad productiva", resumió.

Bioetanol y alimentación animal: las nuevas oportunidades

Otro de los aspectos destacados durante el panel fue el potencial de crecimiento asociado a nuevos usos industriales.

Tortul señaló que Brasil ofrece un modelo interesante a seguir a partir de la utilización de sorgo para la producción de bioetanol, un mercado que se fortalece con el aumento de los porcentajes de mezcla obligatoria en combustibles.

En ese país, el cereal también participa de manera creciente en la elaboración de DDG, un subproducto de la industria del etanol con fuerte demanda internacional.

La combinación entre la industria de biocombustibles y la alimentación animal genera una competencia por la materia prima que fortalece los precios y brinda mayor estabilidad comercial a los productores.

Para avanzar en ese camino, los especialistas coincidieron en que la Argentina deberá incrementar la disponibilidad de materiales de bajo contenido de taninos, más adecuados para esos destinos industriales.

Una cadena fortalecida

Los referentes coincidieron en que el sorgo atraviesa uno de los momentos más favorables de las últimas décadas.

La consolidación del mercado chino, la mejora genética, la diversificación de usos y las recientes mejoras en las condiciones comerciales fortalecen las perspectivas de crecimiento.

Además, la articulación entre semilleros, productores, exportadores e industria aparece como uno de los principales activos de la cadena.

"La estructura está preparada para acompañar el crecimiento. Hay tecnología, mercados y una cadena que responde", sintetizó Tortul.

Con una demanda internacional firme, nuevas oportunidades de industrialización y una oferta tecnológica cada vez más competitiva, el sorgo parece haber dejado atrás los años de retroceso para consolidarse nuevamente como un cultivo estratégico dentro de la agricultura argentina.



Fuente: Maizar







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